Cuando Patxi López anunció el adelanto de las elecciones vascas, hace hoy una semana, las miradas se trasladaron a Galicia. A diferencia del lendakari, su presidente, el conservador Alberto Núñez Feijóo, goza de mayoría absoluta. Sin embargo, la decisión de López le obligaba a mover ficha: anticipar y coincidir con las autonómicas vascas o agotar el mandato hasta marzo del 2013, pues en el PP no se veía con buenos ojos que se celebraran dos elecciones con apenas un mes de diferencia, tanto más cuando los de Mariano Rajoy comprueban casi cada semana su desgaste en los sondeos. Feijóo consultó con dirigentes de su partido (entre ellos, con el jefe del Ejecutivo) y no dio ninguna pista. Pero el plazo se acababa ayer, ya que los comicios deben convocarse con un mínimo de 54 días de antelación. A media mañana, el mandatario autonómico dijo que los comicios gallegos, al igual que los vascos, se celebrarán el 21 de octubre.
Información publicada en la página 14 de la sección de Política de la edición impresa del día 28 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Es lo que mejor le viene al PP. Dado que pierde apoyos sin pausa, cuanto antes se celebren las elecciones menos votos habrá perdido. Aun así, la fecha elegida también es complicada para los populares. Si el otoño ya se presentaba agitado por las incertidumbres económicas, ahora se agitará aún más por la doble cita electoral. El fantasma de la intervención seguirá planeando sobre España, y no se descarta que el rescate ya se haya producido dentro de dos meses. Y cinco días antes de la visita a las urnas, el 16 de octubre, comenzará en la Audiencia de A Coruña el juicio por el caso Prestige, que llevó en el 2005 a Manuel Fraga a perder las elecciones gallegas.
TRES ARGUMENTOS / En su comparecencia para anunciar la convocatoria, Feijóo no se detuvo en estos extremos. Con gesto serio, vino a decir que adelanta los comicios por Galicia, pero que sobre todo los adelanta por España. Ofreció tres argumentos. Por un lado, explicó que «un periodo electoral de seis meses» añadiría «más inestabilidad» al país. Por otro, continuó, la coincidencia de los comicios vascos y gallegos supondrá un ahorro. Y, por último, apeló a la economía: al anticipar la cita con las urnas, el nuevo Gobierno podrá elaborar con amplio margen los presupuestos para el próximo año.
«Feijóo ha entendido que el Gobierno que va a aplicar esos presupuestos ha de ser también el que los debe elaborar», declaró después la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal. A su juicio, el anticipo supone una «apuesta muy responsable».
Para el PSOE, en cambio, lo que ha primado en la decisión no ha sido la responsabilidad, sino la conveniencia del PP. El líder de los socialistas, Alfredo Pérez Rubalcaba, no transmitió ninguna duda sobre el porqué del adelanto. Detrás de este se encuentra un Rajoy que prepara una nueva ola de recortes, sostuvo. «Feijóo ha adelantado tras visitar a Rajoy -dijo el jefe de la oposición-. ¿Qué le ha dicho Rajoy que va a hacer de aquí a marzo para que Feijóo haya decidido adelantar las elecciones? El PP se caracteriza por hacer recortes después de que los ciudadanos hayan votado. Eso le salió bien en las generales y mal en las andaluzas. En este caso, creo que también le va a salir mal».
ADELANTOS Y DERROTAS / Los socialistas son moderadamente optimistas respecto a Galicia. El desgaste del Gobierno -que, según los sondeos, ellos siguen sin lograr aprovechar- y lo ocurrido en las elecciones andaluzas y asturianas, donde sus candidatos llegaron al poder, les hacen pensar que quizá el PP no reedite su mayoría absoluta, permitiéndoles gobernar con el BNG, como ocurrió entre el 2005 y el 2009. Y, sin embargo, no tienen candidato. O al menos no lo tenían hasta ayer, porque ahora, tras el adelanto, todos dicen estar detrás del líder de los socialistas gallegos, Pachi Vázquez. Los exministros José Blanco y Francisco Caamaño habían coqueteado con la idea de presentarse a unas primarias. El primero, según fuentes socialistas, comunicó ayer que no plantearía batalla. El segundo participó en la Comisión Permanente del PSdeG, que se reunió tras al anuncio de Feijóo, y de acuerdo con miembros de este organismo, tuvo palabras de apoyo a Vázquez, quien previsiblemente será designado aspirante este sábado.
Mientras tanto, en el BNG, que sufrió una escisión la pasada primavera, el candidato será Francisco Jorquera. En el PSOE subrayan que su relación con los nacionalistas son ahora «buenas». Ambas formaciones tienen en mente los dos últimos precedentes electorales en la autonomía. Indican que, en Galicia, quien adelanta pierde. La comunidad no tenía tradición de anticipos, pero Manuel Fraga la inauguró en el 2005 y salió derrotado. Lo mismo le ocurrió a Emilio Pérez Touriño en el 2009. Aunque aquí, según un juicio ampliamente compartido en el PSOE, lo que pasó fue que no adelantó lo suficiente.