El Periódico

La exsocialista Maria Badia será directora de Relacions Exteriors

Romeva escoge a la exeurodiputada para reforzar la proyección internacional de Catalunya

Martes, 19 de enero del 2016 - 11:29 CET

La exeuroparlamentaria del PSC, Maria Badia, en un primera plana de EL PERIÓDICO en el 2012.

Si hay una política catalana que conoce al dedillo cómo funcionan las instituciones de la Unión Europea es Maria Badia ( San Quirze del Vallès, 1947). La experiencia de esta licenciada en filología inglesa como eurodiputada durante una década (2004-2014) y su amistad con otro eurodiputado y ahora 'conseller' d'Afers Exteriors, Relacions Institucionals i Transparència, Raül Romeva, le ha valido para ser la elegida para ocupar la dirección general de Relacions Exteriors del nuevo Govern.

Badia fue durante años uno de los referentes del llamado sector 'obiolista' del PSC, cuyo referente era otro experimentado político en relaciones internacionales, Raimon Obiols. Enmarcada en el sector más catalanista de los socialistas, hizo bandera de la defensa de los intereses y la lengua de Catalunya en la UE. Pese a ser un referente del PSC fue distanciándose del partido y hace un año, de manera discreta, le envió una carta a Miquel Iceta, en la que le comunicaba su baja del partido.

En la última campaña electoral, Badia expresó su apoyo a Junts pel Sí. "Dos millones y medio de personas no nos hemos vuelto locos de golpe", afirmó en un 'spot' a favor de la candidatura que encabezó Romeva.

LOS PROBLEMAS CON EL PSOE 

Tras varios episodios de desavenencias, su nombre se hizo más conocido cuando en octubre del 2012 presentó su dimisión comos secretaria general de la delegación socialista española en el Parlamento Europeo. Badía hizo llegar al entonces jefe de filas del PSE en Bruselas, Juan Fernando López Aguilar, una carta en la que le explicaba que había decidido firmar, junto con otros eurodiputados catalanes, una misiva a la vicepresidenta de la Comisión Europea, Viviane Reding, para denunciar las "intolerables invocaciones a las Fuerzas Armadas" y a su posible intervención al hilo de la situación en Catalunya. Sin embargo, añadía en la carta, a la vista del "impacto" de esta iniciativa por las "versiones" que habían dado algunos medios de comunicación y consciente de que ello podía afectar a toda la delegación socialista española en la Eurocámara, presentó su dimisión del cargo aunque siguió como eurodiputada hasta el final de la legislatura.