El Periódico

LA NUEVA LEGISLATURA

España no es Alemania

El PP invoca la gran coalición germánica entre conservadores y socialdemócratas, pero los contextos son muy distintos

A diferencia del caso alemán, la fragmentación del bipartidismo español haría más frágil un Gobierno PP-PSOE

España no es Alemania

AFP / MICHAEL SOHN

Angela Merkel, junto a su vicecanciller y líder del SPD, Sigmar Gabriel, en el Bundestag.

Viernes, 22 de enero del 2016 - 17:36 CET

El pasado 20 de diciembre las elecciones confirmaron los malos presagios de los grandes partidos españoles. PP y PSOE seguían siendo los más votados en España pero sufriendo un duro revés que fracturaba el bipartidismo y les forzaba a negociar para decidir el futuro Gobierno. Mariano Rajoy, consciente de que los populares aún eran mayoría, pidió a los socialistas y a Ciudadanos formar una gran coalición, a imagen y semejanza de Alemania. A pesar de insistir con esta idea, su proyecto aún no ha dado frutos. Pero es que España no es Alemania.

Compararse con el motor económico de Europa puede suponer una oda a la estabilidad y a la calma para sacar a España de la recesión, pero ambos casos están muy alejados. Alemania es, en su historia moderna, un país de grandes pactos, consensos bipartidistas y coaliciones. Las coaliciones con las que gobierna Angela Merkel desde hace 10 años son un claro ejemplo de ello. En 2005, los resultados la forzaron a pactar con los socialdemócratas (SPD). En 2009 cambió de socio y optó por los liberales (FDP) para seguir al frente de la cancillería. En 2013, la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Merkel volvió a ganar por tercera vez consecutiva las elecciones federales y se decantó por repetir su fórmula pactista con los socialistas.

CONTEXTOS DISTINTOS

La historia de la España democrática es muy diferente. El sistema español se ha basado en mayorías absolutas o simples con el apoyo de partidos minoritarios del arco parlamentario. Los partidos hegemónicos, PP y PSOE, se han dado la mano en contadas ocasiones pero ninguna vez para gobernar juntos. Las hasta siete leyes educativas distintas que se han aplicado durante los 35 años de democracia española ilustran esa perenne falta de acuerdo. “La polarización del eje socioeconómico aún sigue presente en el escenario español y eso dificulta una gran coalición transversal, pero deja la puerta abierta a pactos entre grupos ideológicos”, apunta la politóloga Berta Barbet.

Merkel obtuvo en el 2013 el 41,5% de los votos, mientras que Rajoy solo ha conseguido el 28,7% en las últimas elecciones

La situación política en que se encontró Merkel en el 2013 y la actual de Rajoy tampoco tienen comparación alguna, a pesar de que el presidente español en funciones insista en los paralelismos. La cancillera obtuvo un 41,5% de los votos; el líder del PP tan solo un 28,7%. Merkel tenía más poder en su decisión, pero fue fiel a su carácter pragmático y optó por una amplia coalición estable que asegurara 504 de los 631 escaños del Bundestag, el Parlamento alemán. Un elefante en la habitación que Rajoy también sueña con domesticar. La fragmentación del bipartidismo hace que el caso español sea mucho más frágil.

ACUERDOS Y CONCESIONES

La base del acuerdo entre conservadores y socialdemócratas alemanes se basó en una serie de concesiones mutuas. En España, el PP no ofrece ningún incentivo para entrar en el Gobierno, mientras que el PSOE no renuncia a su gran tema de campaña: la reforma de la Constitución. Mariano Rajoy no es Angela Merkel, y Pedro Sánchez tampoco es Sigmar Gabriel. En Alemania, ambos partidos cedieron en puntos de su programa y presionaron por otros.

Durante los dos años y medio juntos, los socialdemócratas han conseguido que sus socios conservadores aprueben medidas sociales, como la entrada en vigor de un salario mínimo, los impuestos a las transacciones financieras, la reducción de la edad de jubilación, la ley de freno a los precios del alquiler o la incorporación de una cuota de mujeres en los consejos de administración de empresas.

Todos esos beneficios, claro está, no han sido gratuitos para el SPD, que ha tenido que transigir en algunos puntos de su programa social. Por su parte, la CDU ha conseguido que los socialdemócratas apoyen ciertas políticas de austeridad, la reducción de la deuda pública y unos presupuestos de déficit cero. Se entiende, pues, que Alemania sea la madre de la 'realpolitik'.

Los socialdemócratas alemanes han arrancado a la CDU medidas sociales y la cancillera ha logrado que el SPD apoye ciertas políticas de austeridad

PACTOS CONTRAPRODUCENTES

En España, Rajoy ha abierto la puerta a un Gobierno con el PSOE, pero no ha ofrecido ningún incentivo ni concesión. Sánchez, después de una campaña muy beligerante en la que calificó al líder popular de ser indecente, tampoco ha renunciado a la reforma de la Constitución. “La base electoral del PSOE se ha centrado en la confrontación con el PP. Pactar con ellos dejaría su proyecto muy tocado”, añade Barbet.

El tablero de ajedrez español es cada día más complejo. El PP ha contactado con los socialistas alemanes y franceses para que presionen al PSOE. Los socialistas, por su parte, siguen apostando por la vía portuguesa mientras Podemos les tiende la mano para formar un Gobierno de izquierdas en minoría. Alemania sigue quedando muy lejos.

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