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Los populares en la encrucijada / convulsión en las filas conservadoras

La emergencia del padre

Las críticas de Aznar a su hijo político provocan un inusual cierre de filas del PP en torno a Rajoy

El partido liga la actitud del responsable de FAES a su enfado por la gestión del 'caso Bárcenas'

GEMMA ROBLES

Jueves, 23 de mayo del 2013

José María Aznar, en la noche del martes, en los estudios de Antena 3. De espaldas, la directora de informativos de la cadena, Gloria Lomana.

El ataque frontal y premeditado que José María Aznar dedicó el martes a Mariano Rajoy tuvo tres efectos inmediatos: la convulsión del PP, la dedicación de la prensa a tan mediático divorcio y la recuperación de la memoria por parte de algunos destacados dirigentes del partido que, cosas de la actualidad, ayer confesaban 'sotto voce' que en primavera del pasado año -o sea, cuando Rajoy apenas llevaba cinco meses en el poder- habían mantenido una conversación privada con Aznar en la que este ya mostró un «profundo cabreo» con el actual líder de los populares, quien, por entonces, aún estaba digiriendo el no haber logrado hacerse con el Gobierno de Andalucía, pese al desgaste de los socialistas.

En esas citas con Aznar (por lo visto fueron varios los encuentros y los interlocutores), el expresidente se quejaba ya amargamente de que el equipo que había elegido Rajoy, su hijo político, carecía de «relato» y advertía de que, según su criterio, el único al que veía con capacidad de explicar la que se avecinaba sin generar un peligroso desencanto era, además del propio Rajoy, el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón.

EXPECTATIVAS // Los meses han pasado y Aznar ha aumentado sus quejas. Tanto, que cuestiona directamente la labor de su sucesor y hasta juega a crear expectativas sobre su regreso. Busca la complicidad del electorado para ganar influencia, sabedor de que las estructuras de poder están, hoy por hoy, con Rajoy. Ayer en el Congreso (entiéndase escaños, pasillos, cafetería e improvisadas zonas de fumadores en el patio) no se hablaba de otra cosa. Y la pregunta de fondo, siempre la misma: ¿por qué y por qué ahora?

Según dirigentes consultados, porque Aznar considera que ya ha esperado «demasiado» para decir lo que opina; porque quiso dar un «aviso muy serio» sobre el rumbo gubernamental; porque intenta crear «presión» y utilizar el descontento del votante popular para recuperar predicamento, y, ojo a este último punto, por su enorme descontento con la gestión del 'caso Gürtel'.

En el PP no se oculta que Aznar está sumamente descontento con el modo en que la secretaria general, María Dolores de Cospedal -con las bendiciones de Rajoy- lleva los casos 'Gürtel' y 'Bárcenas'. Según parece, al expresidente no le gustó que en las primeras informaciones sobre los hipotéticos sobresueldos (publicadas por 'El Mundo') se pusiera bajo sospecha a todos los conservadores a excepción, precisamente, del presidente del PP y Cospedal. Eso, dicen las fuentes mencionadas, colocaba el foco en Aznar. Añaden que el expresidente tampoco se ha sentido defendido ante las informaciones difundidas por 'El País' sobre los regalos que, supuestamente, el cabecilla de la trama de 'Gürtel', Francisco Correa, hizo a Aznar o a los suyos, ya fuera en forma de regalo de bodas para su hija y su yerno o montando actos políticos sin cobrarlos.

Así que, según esta tesis, el ahora responsable de FAES ha decidido salir a la palestra a defenderse solo «con todas las consecuencias», como a él le gusta decir, y a hacer públicos, de paso, los mensajes de alerta sobre la política gubernamental que ya le ha comentado, en privado a Rajoy. Pero Rajoy no se da por aludido y anunció ayer que no modificará su estrategia, aunque no guste.

EL 'FACTOR BOTELLA' / Los hay en el PP que subrayan que «por mucho que, como Esperanza Aguirre, Aznar quiera forzar a Rajoy a bajar impuestos», también le ha ayudado a elegir el momento el «saber» que su mujer, Ana Botella, no tiene posibilidades de ser candidata a la alcaldía en el 2015 (también hay quien asegura que ella no lo desea).

En todo caso, de las críticas que el expresidente lanzó a Rajoy en Antena 3 se deduce que Aznar cree tener la misión histórica de corregir el errático camino que, a su entender, ha emprendido el equipo de Rajoy y de evitar que derroche su mayoría absoluta. Piensa que solo con ese apoyo social y con mano firme puede impulsarse otro 'milagro' económico y frenar las ansias de soberanismo de Catalunya.

Aznar, lo dijo en su entrevista, cree que España está en una situación muy grave. Cuando abandonó y pasó el testigo a Rajoy, los periodistas que le seguían entonces le preguntaron si estaba decidido a retirarse de definitivamente. Respondió que tenía otras metas y la voluntad de no volver, salvo «catástrofe o emergencia nacional». ¿Cree Aznar que ese momento ha llegado? La gran mayoría del PP, como demostraron ayer las declaraciones hechas desde casi todas las autonomías, piensa que su turno ha pasado, aunque haya algún barón territorial, como el de Madrid, que recalque que es el «mejor presidente» de la democracia.

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