El presidente del PSE, Jesús Eguiguren, ha mostrado su intención de abandonar la política y de volver a ser "una persona normal". Hombre clave en las negociaciones con ETA --que quedaron sepultadas bajo los escombros de la terminal T-4 de Barajas--, Eguiguren confiesa que "ya ha cumplido" su función, al tiempo que critica la actitud de la cúpula de su partido, que le dio la espalda y le convirtió en "un sospechoso".
En un documental del cineasta Ángel Amigo, que se estrenará el próximo otoño, el dirigente socialista aprovecha para esbozar "una especie de despedida y testamento". A través de entrevistas, repasa sus citas con las delegaciones de ETA, su amistad con Arnaldo Otegi y sus recuerdos de los atentados terroristas "desde el primer cadáver socialista". En la cinta, que lleva por título 'Memorias de un conspirador', el polémico Eguiguren se define como un hombre de "cristal" que ha perdido "todas las energías y todas las fuerzas" en el proceso negociador con la banda terrorista, que se prolongó desde el 2005 hasta el 2007. Deseoso de "recuperar" sus "aficiones", el dirigente anuncia que, en cuanto pueda, dejará "la política atrás".
Eguiguren, a pesar de ocupar el más alto cargo del PSE, ha vivido durante los últimos años situaciones muy complicadas dentro de su partido, puesto que sus tesis chocaban con los planteamientos oficiales de la dirección y del propio lendakari, Patxi López. Por ejemplo, el pasado enero se ganó el aplauso de la izquierda aberzale y las críticas de sus compañeros al defender la redacción de una Constitución vasca, compatible con la española, que incluyera el derecho a decidir.