La cuenta atrás que viven los ayuntamientos en aras de evitar que el 2012 pase a la historia como el año de su particular crack financiero se acaba sin que los alcaldes tengan respuestas concretas a sus demandas. Atrapados por una doble pinza que combina un espectacular descenso de ingresos con el aumento de los gastos por dar servicios que deberían ser competencia de las administraciones superiores, los alcaldes catalanes han unido las fuerzas y se están movilizando para cuadrar los presupuestos del próximo ejercicio.
Este mes de octubre es clave en esa lucha contrarreloj, y los representantes de las dos asociaciones que agrupan a los consistorios, la Federació de Municipis de Catalunya (FMC) y la Associació Catalana de Municipis (ACM), se reunieron el jueves con los portavoces de los grupos políticos del Parlament para pedirles auxilio. El próximo jueves harán lo propio con la vicepresidenta del Govern, Joana Ortega, y también han pedido al Gobierno central devolver de forma escalonada los sobreingresos que les transfirió en el 2008 y el 2009 y que ahora les quiere descontar de las partidas que recibirán para gestionar el 2012.
A los graves problemas de liquidez que ya sufrían los ayuntamientos por la crisis se ha unido ahora la decisión unilateral de la Generalitat de recortar este curso su participación económica en el mantenimiento de las guarderías y las escuelas municipales de música. Ello ha puesto en sobreaviso a los alcaldes ante la posibilidad de que el Gabinete de Artur Mas, bajo el argumento de los ajustes contra el déficit, amplíe la medida a otros convenios firmados con los municipios.