Dice un estrecho colaborador de Carme Chacón que ella «descoloca a todos los nacionalistas». Puede dudarse de la imparcialidad de la cita, pero no de su certeza. Desde que empezó la pugna, la exministra ha cosechado las críticas de los más españolistas y catalanistas, ya fueran José Bono o Ernest Maragall. A Chacón nunca se le ha considerado ni de aquí ni de allí. Para el PSOE, es del PSC. Para el PSC, es del PSOE. Y eso, que podría haber sido un inconveniente, ha acabo siendo una ventaja, al permitirle concitar apoyos en uno y otro lado.
Información publicada en la página 19 de la sección de Política de la edición impresa del día 03 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Ella misma jugó esa carta en su puesta de largo como candidata. El pasado 7 de enero, en Olula del Río, el pueblo almeriense donde nació su padre, Chacón explicó que era nieta de catalanes, andaluces, aragoneses y castellanos. La España plural personificada. Fue un acto bien diseñado y con alta intensidad emocional. Su palabra más repetida fue nuevo: «nuevo rumbo», «nueva etapa», «nuevo camino».
Ahí está uno de los pilares fundamentales de su candidatura. Si su rival fuese otro, más joven y con menos trayectoria que Alfredo Pérez Rubalcaba, la candidata lo tendría complicado para emplear este argumento. Ha sido portavoz del PSOE, vicepresidenta del Congreso y ministra en dos ocasiones, primero en Vivienda y después en Defensa. Muy nueva, en rigor, no es. Pero sí en contraste con el exvicepresidente del Gobierno.
La forma y el fondo
La suya ha sido una campaña donde la «ilusión» -otra piedra de toque en sus discursos- ha estado más presente que en la de su contrincante. Cuando se les dice a los partidarios de este que a la exministra y su equipo se les ha visto mucho más exultantes, y que ese es quizá un síntoma de cómo ha ido la carrera, ellos contestan: «Es normal. No saben de qué va esto. Son muy inexpertos. Viven en un mundo como de Walt Disney».
Y aquí está su principal lastre. Muchos en el partido la ven como una dirigente más preocupada por la forma que por el contenido. «Puro márketing», dicen sus críticos. Si gana este sábado, deberá probar que no es así. Porque está claro que ella, a diferencia de Rubalcaba, quiere quedarse. Primero, como secretaria general y después, como aspirante a la Moncloa.