La actitud del ministro de Hacienda con Catalunya «es de macarra», soltó el portavoz del Govern, Francesc Homs, a primera hora de ayer en Catalunya Ràdio. Al percatarse de que la entrevista seguía su curso hacia otros derroteros, insistió, para que quedase claro: «Esto lo hace un macarra con un tono ciertamente chulesco y con un abuso de autoridad».
Información publicada en la página 21 de la sección de Política de la edición impresa del día 20 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
En CiU cunde la teoría del choque de trenes con el Estado. Y, como afirma un dirigente de la federación, el tren de la Generalitat también está acelerando para que, si finalmente hay colisión, no quede fuera de la vía ante el impacto del convoy contrario. Según esta tesis, Homs está acelerando desde hace semanas la agresividad de sus declaraciones respecto al Gobierno del PP. «Se pasan por el forro la lealtad constitucional» o «la centrifugación del déficit a las autonomías es monstruosa» son expresiones recientes del portavoz, que no dejan de ser un reflejo del malestar del president, Artur Mas, con el Ejecutivo de Mariano Rajoy por negarse a relajar el déficit a las autonomías, lo que le obligará, ha dicho, a practicar nuevos recortes en sanidad y educación.
Pero ayer en el Parlament corría otra tesis, asumida incluso desde las filas de CiU. Al elevar el nivel de su descalificación respecto al ministro, Homs había puesto en práctica una de las bases de la magia y la prestidigitación: el desvío de la atención. Si el mago gesticula y lleva su mirada hacia el sombrero de copa que tiene en su mano derecha, consigue que el público no se fije en el truco que está perpetrando con la izquierda.
Trasladado a la política, el gesto de Homs sirvió para que las preguntas de la entrevista radiofónica referidas al caso Millet y la presunta financiación irregular de CDC, quedasen en un segundo plano. Las palabras de Homs, en efecto, consiguieron generar la atención, en primer lugar, del PPC. Su portavoz parlamentario, Enric Millo, convocó a los medios para mostrar su indignación con Homs y pedir formalmente su dimisión. Preguntado sobre si no debería correr la misma suerte la diputada Andrea Fabra, del PP, por gritar «¡que se jodan!» a la bancada socialista en el Congreso, Millo sostuvo que se trata de dos casos totalmente diferentes, porque Fabra no es portavoz gubernamental.
Disculpa desde Madrid
Pero si el origen del exabrupto dio pie a interpretaciones, la disculpa no fue menos jugosa. Sobre todo, porque le puso voz el líder de Unió y portavoz de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran Lleida, sin hablar previamente con Homs y sin esperar a que algún periodista se lo preguntara. En los pasillos de la Cámara baja, calificó de «error» las palabras del portavoz, y añadió que son expresiones que «dañan a la política y a los políticos».
Pero Homs se disculpó a su manera y más tarde. «El calificativo desvía el fondo de la cuestión, que mantengo, y por eso no he acertado». A la pregunta de si se estaba disculpando, finalmente dijo: «Si el señor Montoro se siente ofendido, que no me consta, pido las disculpas que haga falta. Las cosas se expresan en sentido político».