¿Cómo es posible que el nuevo Gobierno no solo no nos esté sacando del agujero sino que, en apenas cinco meses de ejercicio, parezca a punto de despacharnos hacia el rescate europeo?, se preguntaba el director de El Mundo, Pedro J. Ramírez, el domingo pasado. Este mismo martes, otra destacada pluma de la caverna mediática, Luis María Anson, concluía que, en caso de intervención, Rajoy no tendría más remedio que «marcharse o convocar elecciones». Y es que el fiasco de Bankia y, sobre todo, cómo se ha nacionalizado la entidad, ha creado un auténtico cisma en la derecha. El ala dura liderada por Esperanza Aguirre sigue mostrándose comprensiva con la gestión de Rodrigo Rato y suscribe la increíble tesis de que Bankia podría haber salido sola del agujero con un poco de ayuda puntual. Entre tanto, cunde el desánimo entre las filas populares. No hay que olvidar que muchos militantes son accionistas de la entidad, cuyos títulos ayer valían un 70% menos que a principios de año.
Información publicada en la página 22 de la sección de Política de la edición impresa del día 08 de junio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
El clamor social por investigar lo sucedido en Bankia es manifiesto, como indica que en un solo día la plataforma 15MpaRato haya recogido el dinero para abrir una querella contra ese mago de las finanzas. Hace bien, pues, Anticorrupción en abrir diligencias, aunque está por ver si hay serias intenciones de llegar hasta el final. Es cierto que en el desastre financiero español hay responsabilidades compartidas a derecha e izquierda, pero las del PP son abultadísimas y descaradas. La desconfianza de la ciudadanía ante nuestro sistema institucional, por no citar el bochornoso espectáculo del presidente del Supremo, Carlos Dívar, bate todos los récords. El pesimismo que reflejan las encuestas sobre la economía indica que la recesión en España va para largo.
Frente a este panorama, el Gobierno está ya muy desinflado. No hay forma de creerse nada de lo que dice Rajoy. Días atrás negó, ante la sugerencia de François Hollande, que la banca española necesitara un rescate. Pues bien, eso es lo que va a ocurrir en breve: una intervención por la puerta de atrás. Un rescate suave que el Gobierno va a presentar como una ayuda. No es extraño que empiecen a surgir voces que piden un gobierno de concentración y pactos de Estado. Sectores políticamente liberales, desde el prestigioso economista Luis Garicano al exministro Josep Piqué, propugnan algo así como un nuevo regeneracionismo que nos saque del pozo. Es probable que en pocas semanas PP y PSOE alcancen un acuerdo sobre la renovación del Constitucional y del Tribunal de Cuentas. Pero ahí acabará el consenso. Lo otro sería interpretado como un fiasco para la mayoría absoluta del PP. La derecha tiene bien mordido el poder (también ahora en RTVE) y no piensa soltar la presa. Tiene miedo de que se le escape.