El Periódico

Català de l'Any 2016

los escándalos económicos

La familia Pujol multiplicó por 10 su fortuna en Andorra

Los fondos crecieron desde los 840.000 euros de 1980 hasta los ocho millones

El primogénito admite que invirtieron el dinero en un producto financiero «opaco»

J. G. ALBALAT / RAFA JULVE / BARCELONA

Viernes, 27 de marzo del 2015

Jordi Pujol Ferrusola sale de la Ciutat de la Justícia tras declarar, ayer.

Como si fuera el milagro evangélico de los panes y los peces, los Pujol multiplicaron nada menos que por 10 el supuesto legado que el abuelo Florenci dejó oculto en Andorra para que su nuera y sus nietos, según la versión del clan, no pasaran penurias económicas. Los 840.000 euros (140 millones pesetas en dólares) de esa deixa que se encontró la familia en 1980 al morir el padre del expresidente de la Generalitat crecieron hasta los ocho millones de euros. Estos fondos se los repartieron en partes iguales la esposa del exmandatario, Marta Ferrusola, y sus siete hijos. Así lo afirmó ayer el primogénito, Jordi Pujol Ferrusola, que declaró durante cerca de dos horas como imputado ante la jueza de Barcelona que investiga los fondos andorranos. Sin embargo, tampoco entregó ningún documento que avalara ni el legado ni las inversiones.

Esta alta rentabilidad del capital, según explicó Pujol Júnior, se produjo gracias a la inversión de los fondos iniciales de Florenci Pujol, que se invirtieron en «láminas financieras de titularidad opaca», una especie de títulos con vencimiento parecidos a los bonos (se cobran cuando finaliza el contrato) y que estaban sustentados en deuda pública de países como Austria, EEUU, Alemania, Finlandia y España, entre otros.

RENTABILIDAD DEL 10% AL 12%

La rentabilidad de estos productos era del 10% al 12%, aseguró el hijo mayor de la familia, que defendió ante la jueza que el incremento del patrimonio del clan en Andorra responde a la inversión en esos productos y a los intereses devengados. La magistrada ha alegado en alguno de sus autos que la fortuna oculta podría proceder de «abusos» cometidos por Jordi Pujol en el ejercicio de su cargo como presidente de la Generalitat.

En su declaración ante la jueza, Pujol Ferrusola, que gestionó los fondos en Andorra entre los años 1990 y 1992, defendió la tesis de su padre de que el dinero oculto procede de un legado que su abuelo dejó en dólares a su nuera y a sus nietos a su muerte, en 1980. El primogénito aseguró que gestionó ese legado entre 1990 y 1992 como «representante» del patrimonio, no como administrador, y que cuando lo recibió de manos del primo de su padre Joaquim Pujol Figa, exsecretario general de la Presidència, ya estaba depositado en bancos andorranos en «láminas financieras».

El imputado añadió que en 1992 repartió entre su madre y los siete hermanos los depósitos de las citadas «láminas», que en esas fechas ascendían a 500 millones de pesetas (tres millones de euros) y que cada uno se hizo cargo de su propia cuenta; él dijo desconocer qué hicieron los demás con su parte y el destino que le dieron. Estos títulos tenían fechas de vencimiento escalonadas y permitieron multiplicar los fondos hasta los ocho millones de euros al cabo de uno años, un aumento que el hijo del expresidente considera razonable ante el alto rendimiento de los productos contratados. Las acusaciones dudan de que el crecimiento se deba a esas inversiones. En alguna de sus preguntas, el fiscal calificó ese rendimiento de «escandaloso», según fuentes jurídicas. En sus comparecencias ante la jueza, los hermanos Pere, Mireia y Marta Pujol comentaron lo de los 500 millones de pesetas a repartir entre ocho (62 millones cada uno), pero no mencionaron que la fortuna llegara a alcanzar los ocho millones.

TRANSFERENCIA O EFECTIVO

Pujol Ferrusola detalló que su abuelo Florenci le comentó alguna vez la existencia del legado y que, tras su muerte, sus padres les explicaron a él y a su hermana Marta que tenían esos fondos. Después, dijo, no supo nada más de ellos hasta 1990, cuando se hizo cargo de su gestión. Él fue quien recomendó a su madre y a sus hermanos que abrieran cuentas en el país vecino para hacer el reparto. Cuando vencían los títulos (era avisado de ello por el banco), el dinero era ingresado en esas cuentas a través de transferencias o en efectivo.

El primogénito se negó a contestar cuestiones relacionadas con su otra imputación en la Audiencia Nacional por fraude fiscal y blanqueo de capitales -a raíz de un informe sobre movimientos sospechosos de divisas-, alegando que ello podría afectar al proceso penal. Asimismo, no aportó ninguna documentación acreditativa de las inversiones mencionadas. Según su versión, el estado de las cuentas, redactado en un manuscrito, estaba depositado en «un armario» del banco y en estos momentos no dispone de él. El imputado se negó a responder a la acusación de Manos Limpias.

Respecto de la carta del abuelo que mencionó ante la jueza el expresident, y que según él demostraría que la fortuna oculta procede de un legado, el primogénito reconoció ayer que nunca la ha visto, pese a que hizo referencia a ella en su comparecencia en el Parlament.