No es lo mismo exponer tus ideas en un plató de televisión, donde la máxima réplica que recibirás será la de tus rivales políticos, que hacerlo ante más de 300 estudiantes que no tendrán reparos en aplaudirte, silbarte o reírse de tus argumentos. Por eso los candidatos a presidir la Generalitat no lo tendrán más difícil en el debate electoral de TV-3 (aún por fechar) de lo que lo tuvieron ayer los representantes de sus partidos en la Universitat Pompeu Fabra. En el primer intercambio de golpes dialécticos cara al 25-N y pese a los intentos de ICV-EUiA y el PSC, la cuestión soberanista se impuso a la de los recortes en un auditorio donde no cabía ni una aguja y donde las preguntas del público y de los moderadores, Nacho Corredor y Eduard Güell, miembros de Deba-t.org, fueron finos estiletes para que nadie se andara por las ramas.
Los candidatos de los diferentes partidos, ayer, en el debate celebrado en el auditorio de la UPF. ALBERT BERTRAN
Información publicada en la página 16 de la sección de Política de la edición impresa del día 31 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
¿La expresión más empleada en las dos horas que duró el acto? Estado del bienestar. Entonces, ¿se habló mucho de políticas sociales? No tanto como pueda parecer. Dolors Camats (número dos de Iniciativa por Barcelona) y Rocío Martínez-Sampere (número 5 del PSC) sí que insistieron en criticar las «fracasadas políticas de austeridad» y los recortes, y ensalzaron la educación y la sanidad públicas. También coincidieron con Jordi Cañas (número dos de Ciutadans), Santi Rodríguez (número 5 del PPC) y, en menor medida, con Oriol Amorós (número 5 de ERC), en arremeter contra la gestión de la crisis que ha hecho el Govern de Artur Mas, que Jordi Turull
(número 10 de CiU) defendió recordando la herencia del tripartito y recurriendo a una coletilla que suscribieron a pie juntillas el candidato republicano y Alfons López Tena (número 1 de Solidaritat): con un Estado propio, el Estado del bienestar no correría peligro en Catalunya.
LA INMERSIÓN LINGÜÍSTICA / La discusión en torno al soberanismo estuvo tan presente en esa primera parte del debate que el moderador tuvo que recordar a los políticos que ese bloque estaba dedicado a hablar del modelo social. El comentario desató las risas del público. Pero no fue el único momento. También hubo carcajadas y aplausos cuando Cañas se mofó del lema del PPC, Juntos Sumamos, «porque juntos han sumado con CiU para recortar el Estado del bienestar». Y las risas volvieron a aparecer cuando, tras los duros ataques de todos contra Ciutadans y el PPC por cuestionar la inmersión lingüística, Camats le espetó a Cañas: «Tú eres el éxito de la escuela catalana. Has llegado al Parlament. Sabes hablar en catalán y en castellano...».
A la hora de cosechar aplausos, López Tena se llevó la palma con su greatest hit «España nos roba», aunque no por ello evitó alguna pulla por usar la «independencia» como solución a todo. Fueron él y Amorós quienes más recurrieron a esa palabra, y fue gracias a ese término que Turull logró una ovación. «¿Puede pronunciar independencia?», le preguntó el moderador. «No sé qué problema hay: in-de-pen-den-cia, pero no nos engañemos, independientes del todo no lo seremos», respondió. Minutos antes había sido silbado por decir que CiU «no está expulsando el talento» cuando Sampere se refirió a la necesi-
dad de emigrar de muchos jóvenes.
DE LA PRISA AL AUTONOMISMO / En ese bloque quedó evidenciada la «prisa» que tienen por separarse de España Solidaritat y ERC, cuyo representante vaticinó que los partidos de izquierdas no volverán a gobernar si no es en una Catalunya independiente. También se demostró la apuesta por el federalismo del PSC, al que se sumó Ciutadans («aunque sin asimetrías», dijo Cañas); el autonomismo del PPC y la reclamación del derecho a decidir por parte de ICV-EUiA, que no quiere que ese debate oculte la diferenciación entre izquierdas y derechas.
Esa reclamación del derecho a decidir fue el gran punto coincidente de la mayoría y el arma arrojadiza contra el PPC. No le salvó a Rodríguez apelar a la Constitución ni al esfuerzo de diálogo para evitar la reprimenda de sus rivales y del público, al que advirtió de que tenga cuidado «con los ilusionistas porque la independencia no es la solución».