Mariano Rajoy y todos sus barones se comprometieron ayer en Madrid a lanzar una gran ofensiva recentralizadora con consecuencias previsiblemente polémicas. Los presidentes autonómicos y los dirigentes del PP de toda España acordaron impulsar la reducción de los diputados en los parlamentos de sus respectivas comunidades y eliminar en cada comunidad "órganos institucionales" que no estén recogidos en los estatutos de autonomía.
Cospedal, Rajoy y Aguirre, en la reunión de los barones del PP con la ejecutiva del partido. JUAN MEDINA | REUTERS
La primera de las medidas fue llevada ayer a la cita de manera oficial por el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, pero es una idea en la que ya trabajan desde hace unos meses Madrid y la Comunidad Valenciana. Se trata de una reforma que fomentará el bipartidismo y dificultará la entrada en las cámaras de los partidos más pequeños.
Feijóo, que aseguró la semana pasada que está dispuesto a sacar adelante esta propuesta en solitario (solo requiere de su mayoría absoluta porque no modificará la ley electoral), fue acusado por el BNG de pretender ganar los próximos comicios "con pucherazo". Para los socialistas gallegos es simplemente una "cortina de humo" ante los recortes.
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