el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) volvió a ser incapaz ayer de elegir al nuevo presidente de la institución y del Tribunal Supremo. Tras dos sesiones maratonianas, con más de 14 horas de debates y votaciones, los 20 vocales que conforman el órgano de gobierno de los jueces no lograron que ninguno de los candidatos pasara de los 10 votos, aunque la elección requiere un mínimo de 12 votos. El pleno, que cada vez se asemeja más a un cónclave, se volverá a reunir el próximo martes, 17 de julio, aunque la portavoz del CGPJ, Gabriela Bravo, aseguró anoche en una comparecencia ante la prensa que durante los próximos días se continuarán estudiando los currículos de los candidatos.
Información publicada en la página 31 de la sección de Política de la edición impresa del día 12 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Bravo reconoció que la elección está resultando muy «compleja» y destacó la singularidad de un proceso que no tiene precedentes, porque es la primera vez que un presidente, en esta ocasión Carlos Dívar, se ve obligado a dimitir. Insistió en que los vocales están trabajando para consensuar un buen presidente y aseguró estar convencida de que la sociedad entiende la «dificultad» del proceso. Durante estos dos días se han llegado a valorar entre 20 y 30 candidatos, y Bravo no quiso valorar si alguno estaba mejor situado.
El sistema de votación es secreto. Y en todos los escrutinios, tanto del miércoles como de ayer, se produjeron tres y en ocasiones cuatro abstenciones. Unos votos en blanco que no pocos identificaron como de vocales al servicio de los intereses del ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón. ¿Con qué intención? Bloquear indefinidamente la elección del nuevo presidente para afianzar su propuesta de reforma del CGPJ.
LOS AFINES DE GALLARDÓN / Las mismas fuentes consultadas identificaron a estos afines a Gallardón como los vocales Antonio Dorado, Concepción Espejel y Claro José Fernández Carnicero, a los que en ocasiones también se sumó el presidente en funciones, Fernando de Rosa.
Ante esta situación de bloqueo, algunos vocales habían planteado en privado la posibilidad de recuperar un viejo estudio que impide la abstención, lo que obligaría a que el voto dejara de ser secreto. Una opción que durante el día de ayer ni se llegó a plantear, como reconoció la portavoz del CGPJ.
El proyecto de reforma del CGPJ que quiere aplicar Gallardón ha soliviantado a la mayoría de vocales, que esparaban poder consensuar un presidente que sea capaz de frenar una reestructuración que pretende convertir la institución en un órgano menor. El presidente sería el único con sueldo y los vocales solo cobrarían dietas por los plenos.