Cae esta noche el telón sobre una campaña electoral vasca ciertamente atípica. Una campaña en la que el problema del terrorismo, un año después del anuncio del fin de la actividad de ETA, ha sido orillado por completo y en la que el debate identitario vasco ha quedado en un segundo plano ante la pujanza de los dos temas estrella: la crisis económica y el debate sobre la vía independentista abierta en Catalunya. La jornada de ayer, en la que pesos pesados del PSOE y del PP acudieron en auxilio de sus candidatos, no fue para nada una excepción.
Información publicada en la página 16 de la sección de Política de la edición impresa del día 19 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
El ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, visitó Bilbao para apoyar al cabeza de lista del PP, Antonio Basagoiti, y, como ha venido siendo habitual en los mítines de su partido, hizo un discurso con la vista puesta en el desafío soberanista de Artur Mas. Gallardón subrayó que el Gobierno central garantiza a los ciudadanos vascos y españoles que «nadie va a actuar fuera de la ley ni de la Constitución» y enfatizó que «los madrileños se sienten orgullosos» de formar parte de la «misma nación» que catalanes y vascos. También Basagoiti sacó partido de la cuestión catalana al presentarse como la «opción segura a fin de evitar que otros, como está ocurriendo en Catalunya, añadan nuevos problemas y nuevos sobresaltos a los que, por desgracia, ya tenemos».
FIRMEZA EN BRUSELAS / En el bando socialista, fue el propio líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien dio respaldo al candidato a la reelección, Patxi López. Y lo hizo centrándose en los efectos de la crisis y, de forma particular, en el desarrollo de la cumbre de la UE que hoy finaliza en Bruselas. Rubalcaba exigió a Mariano Rajoy que, en caso de que finalmente solicite un rescate financiero, su coste «se cargue a los bancos y no al conjunto de los españoles», y le reclamó que muestre en Bruselas la misma firmeza para defender los intereses de España que la que exhibe «con los pensionistas, los estudiantes o las personas dependientes».
Todas las fuerzas vascas apuran hoy las últimas horas de campaña con actos de especial calado. El PNV ha optado por Bilbao, donde su candidato Iñigo Urkullu insistirá en los principales ejes de su campaña: medidas económicas para superar la crisis y mantenimiento de los servicios sociales, educación, sanidad y pensiones, y, en segundo plano, la tibia propuesta de un referendo en el 2015 para decidir el futuro de Euskadi. Los peneuvistas, favoritos en las encuestas, se han beneficiado de una campaña discreta, en la que Urkullu no ha cometido errores de bulto y se ha limitado a reivindicar la capacidad de gestión de su partido.
El PP protagonizará un cierre de campaña por todo lo alto en Vitoria, con la presencia de su secretaria general, María Dolores de Cospedal. Como durante los últimos 15 días, no faltarán las advertencias sobre los riesgos de la independencia y la petición de voto a quienes se sientan «vascos y españoles».
Más modesto será el acto final del PSE. Patxi López protagonizará un homenaje a las víctimas de la violencia terrorista en Vitoria. En las últimas horas, ha insistido en sus propuestas para lograr recursos económicos mediante la eliminación de duplicidades en la Administración, la lucha contra el fraude y la reforma del sistema fiscal.
Por su parte, la candidata de EH Bildu, Laura Mintegi, celebrará en San Sebastián el final de una campaña que, a tenor de las encuestas, dejará a la coalición como segunda fuerza parlamentaria. En sus intervenciones ha reiterado que su máxima preocupación es la crisis económica y el mantenimiento de los servicios sociales, con la independencia como mejor solución ante una España «que se hunde».