La tradicional polémica sobre las autonomías que reabre cíclicamente José María Aznar animó ayer un acto que la candidata del PPC, Alícia Sánchez-Camacho, protagonizó en Madrid. La aspirante a presidir la Generalitat pronunció un discurso en un desayuno informativo en el que tuvo como introductor al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y en el que aprovechó para rechazar tajantemente la reforma del modelo de Estado que había reclamado la víspera el exjefe del Ejecutivo.
Rajoy y Sánchez-Camacho se saludan, ayer, antes del desayuno informativo en un hotel de Madrid. AGUSTÍN CATALÁN
Información publicada en la página 18 de la sección de Política de la edición impresa del día 26 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
El miércoles, Aznar, en un acto de Faes, sostuvo (con Rajoy sentado en primera fila) que, ante el «chantaje» de los nacionalistas, ha llegado el momento de que el Gobierno cambie la Constitución para lograr un Estado «más ordenado, más eficiente, más justo». Aznar, al contrario que otras veces, no dio detalles, aunque ha dicho en numerosas ocasiones que las comunidades deberían renunciar a ser «miniestados».
Camacho, sentada en la mesa codo con codo con Rajoy, aseguró que es una «plenamente defensora del Estado autonómico descentralizado pero bien gestionado». La candidata del PPC dijo que lo hay que hacer es «evitar duplicidades» entre las diferentes administraciones. Este es uno de los caballos de batalla que el jefe del Ejecutivo llevó a la Conferencia de Presidentes del día 2, y en la que se decidió crear un grupo de trabajo con ese objetivo.
También el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, que ha entrado en las primeras quinielas que se están haciendo para ver quién sucederá a Rajoy, ayudó a que el PP marcara distancias con el presidente de la fundación Faes con contundencia, pero sin estridencias. Feijóo aseguró que España tiene «bastantes problemas» como para «iniciar otro» con la reforma de la Constitución.
El único que salió con fuerza para apoyar a Aznar fue Ignacio González, sucesor de Esperanza Aguirre, quien ha planteado que las comunidades devuelvan competencias.
EL 'IBARRETXE CATALÁN' / En un breve discurso, Rajoy presentó a Camacho como la candidata de la «estabilidad» y la política que representa a «una inmensa mayoría de ciudadanos que viven con orgullo su condición de españoles y catalanes».
La candidata del PPC recordó que hace dos años advirtió de que, pese a la «piel de cordero», Artur Mas aspiraba a convertirse en el «Ibarretxe catalán». «La realidad no solo me ha dado la razón, sino que ha superado mis palabras», lamentó Camacho. La dirigente añadió que ante la «gravedad del momento» y la «deslealtad de Mas» es necesario apoyarse en la «lealtad de Rajoy». Según la candidata, el tsunami independentista ha sorprendido al PSC «en su peor momento de liderazgo», por lo que el PP no se puede apoyar en él para defender a los que consideran que Catalunya es parte de España.