El PSOE prefirió a Joaquín Almunia antes que a Josep Borrell como candidato para enfrentarse al José María Aznar que obtuvo mayoría absoluta. A Borrell le apartaron de la carrera electoral con malas artes desde dentro del partido. Las mismas que hace meses sirvieron para desbancar a Carme Chacón en su intento de participar en unas primarias. Este fin de semana, Alfredo Pérez Rubalcaba, apoyado por la vieja guardia felipista y guerrista, ha vuelto a someter a Chacón. Pero no solo eso. Después de ganar por la mínima, el nuevo secretario general ha diseñado una ejecutiva a su medida, nada generosa con los que apoyaron a la exministra y poco sensible al peso electoral de los socialistas catalanes. Dicen que a la tercera va la vencida, pero cuesta creer que Chacón tenga ganas de un nuevo pulso para disputar con Rubalcaba unas primarias abiertas para elegir aspirante contra el Rajoy presidente.
Información publicada en la página 16 de la sección de Política de la edición impresa del día 07 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Si lo máximo que puede conseguir el PSC es un vicepresidente
-Narcís Serra con Felipe-, y si no hay manera de lograr que ganen los federalistas como el gallego Francisco Caamaño, ¿me quieren decir a qué puede aspirar el socialismo catalán estando en la más dura oposición en Catalunya? El intento de catalanizar el PSOE ha quedado en broma: la misma cuota de antes en la ejecutiva y el comité federal, y un sabor muy agrio. Rubalcaba es secretario general habiendo levantado la bandera del discurso único en toda España. Cualquier intento de hacer del PSOE un auténtico proyecto federal, tras la intentona frustrada de Sevilla, parece una pérdida de energía. Lo expresaba ayer el alcalde de Cornellà de Llobregat, Antonio Balmón, uno de los puntales del nuevo PSC de Pere Navarro, que no se siente representado en este PSOE de Rubalcaba. Y eso que a Balmón le cuelgan el sambenito de poco catalanista.
La paradoja es que la derrota de Chacón es mala para el PSC a corto plazo, pero puede ser una gran oportunidad a medio. Si la exministra hubiera ganado el congreso, las posibilidades de marcar perfil propio en Madrid por parte de los socialistas catalanes serían nulas. En cambio, si el PSOE se tira al monte del uniformismo con perfume jacobino nadie le podrá criticar al PSC que se diferencie en el Congreso votando cuestiones catalanas. La voz propia, sin grupo parlamentario, es más necesaria que nunca, a no ser que los socialistas catalanes quieran quedar relegados a la marginalidad. Los llamados catalanistas del PSC no darán el paso adelante, a lo sumo se unirán en aquelarres de sobremesa con los izquierdosos de ERC insatisfechos con la mano tendida a CiU. Quizá es el momento de los que no tienen la etiqueta de catalanistas y empiezan a estar hartos del centralismo de propios y extraños.
Catalunya no tiene oposición de izquierdas más allá de ICV. Catalunya no tiene voz en Madrid más allá de Josep Antoni Duran Lleida y Alicia Sánchez-Camacho. ¿A qué esperará el PSC para disputarle el terreno a los ecosocialistas en el Parlament y a los nacionalistas en el Congreso? Ahora o nunca.
Twitter: @saulgordillo
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