Desde hace días se dice que España ha cumplido y que ahora le toca al BCE hacer su trabajo: comprar deuda española para bajar la prima de riesgo. Y en Chicago, Mariano Rajoy entonó la cantinela. Es extraño que se haya empeñado en cosechar calabazas en Bruselas, que era lo único posible. ¿Incompetencia del ministro Guindos o del de Exteriores, García-Margallo, que se dice gran experto en Alemania?
Información publicada en la página 20 de la sección de Política de la edición impresa del día 25 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Vamos por partes. En Bruselas y en Fráncfort (sede del BCE) creen que España solo ha hecho una parte de sus deberes: el primer ajuste fiscal (IRPF), la reforma laboral y liquidar las deudas municipales. Pero sacudieron la cabeza cuando se aplazaron los Presupuestos por las elecciones andaluzas. Y torcieron el gesto cuando vieron que las cuentas -contra lo aconsejado- ni subían el IVA, ni recortaban salarios en la gestión pública. Y encima, la telaraña del déficit autonómico.
El miércoles, Rajoy volvió a ser interpelado por la transparencia de las cuentas públicas. No entienden que, en mayo, se sepa que el déficit de la Comunidad de Madrid (2,2% del PIB) es el doble del declarado. Máxime cuando se aseguró que Elena Salgado ya conocía en diciembre el déficit autonómico. Peor es lo de Bankia. Tras asegurar que, con la reforma Guindos de febrero, la banca quedaba saneada, se tiene que nacionalizar Bankia a toda prisa por un desfase patrimonial de 4.000 millones que impide a Deloitte firmar las cuentas. Son dos casos que parecen ideados por un imaginativo guionista encargado de liquidar el buen nombre de España. Después de Bankia, ¿cómo evitar que el BCE (que le ha prestado mucho) sospeche que hay otras entidades similares? ¿Por qué debería ser el cuarto banco del país, presidido además por Rodrigo Rato, algo excepcional? Y encima, para tapar, el PP arroja basura sobre el Banco de España.
Pero la estulticia mayor es reclamar públicamente al BCE que compre deuda española. Primero, porque cuando pides, confiesas que tienes serios problemas. Observen la contención de Mario Monti, pese a que su prima (de riesgo) viste solo un poquito mejor. Segundo, porque el BCE es independiente y es reacio a recibir dictados. Tercero, porque el BCE ya ha comprado deuda cuando lo ha juzgado necesario y, con ese fin, acaba de inyectar a la banca un billón de euros. Cuarto, porque el gran obstáculo para que Fráncfort atienda más al crecimiento es Alemania. El presidente del Bundesbank, Axel Weber, dimitió del BCE cuando Trichet compró deuda griega. Y su sucesor, antiguo colaborador de Angela Merkel, piensa lo mismo. Si Rajoy quiere que el BCE compre ya bonos españoles (también puede ser lógico que se reserve por si la salida de Grecia conmociona la moneda única), hay que convencer a Mario Draghi e intentar ablandar a Merkel. En ambos casos, hay que saber hacer pasillos y hablar poco. Parecía que, en esto último, Rajoy era experto, pero parece que tampoco.
Lo dice Hollande y tiene razón. Europa no corregirá su déficit si la economía no crece. Y ayer se supo que el índice PMI de la zona euro (por debajo de 50 indica recesión) cayó en mayo a 45,9, el peor dato en 35 meses. España está peor, pero Alemania también ha bajado del 50. Con todo, Rajoy sigue apostando por Merkel. Un problema.