EN DIRECTO Sigue el pleno del Parlament de Catalunya
Rosa Paz
No lo dice ningún miembro del Gobierno, claro. Ellos y ellas, encabezados por el presidente Mariano Rajoy, se limitan a no negar lo que en los mentideros económico-políticos de Madrid y de media Europa se da por descontado, que el Ejecutivo español pedirá el rescate. Después de siete meses de rechazar con rotundidad impostada todas esas medidas que al día siguiente iban apareciendo en el BOE, ahora el Gobierno parece optar por una cierta prudencia. Ni el presidente, ni la vicepresidenta ni los ministros admiten que España será intervenida a la vuelta de las vacaciones. Es de manual, porque hacerlo podría azuzar más a esos desbocados mercados que no tienen rostro, ni mucho menos alma. Pero ya no afirman que el rescate sería lo peor de lo peor, como hicieron con el IVA, el abaratamiento del despido o esas decenas de medidas que el Gobierno ha aprobado porque «la vida es así», que diría el ministro Cristóbal Montoro.
Información publicada en la página 16 de la sección de Política de la edición impresa del día 07 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Esta vez han cambiado de estrategia y, por el contrario, se empiezan a oír voces próximas al PP defendiendo la bondad de una intervención económica, la ventaja de que lleguen esos «hombres de negro» del FMI, el BCE y la UE, cuyo advenimiento, no es por molestar, rechazó el titular de Hacienda, y que ahora algunos ven como los salvadores, que establecerían pautas claras de actuación, controlarían a los manirrotos españoles y, sobre todo, pondrían orden en sus desbocadas comunidades. En fin, que si el rescate bancario se vendió como una línea de crédito en condiciones extraordinariamente favorables -Rajoy dixit- y ha supuesto la subida del IVA, la supresión de la paga de Navidad de los funcionarios, la reducción del subsidio de desempleo y otros tijeretazos de calado similar, estos señores de la troika podrían ser presentados por el Gobierno como los superhéroes que vienen a salvar España.
Da miedo pensar que Rajoy haya tirado la toalla ante la hipotética intervención, que se ha ido a Sanxenxo como se fue a Polonia al fútbol tras el rescate financiero, con su mayoría absoluta en el Parlamento, sí, pero derrotado por las presiones de los mercados, del BCE, del Bundesbank y de Angela Merkel. O, al menos, sin la energía suficiente para tratar de evitar eso que ahora se ha dado en llamar rescate suave, porque parece que será a plazos, o para negociar que no esté condicionado a más empobrecimiento y menor cobertura social para los ciudadanos. Se puede hacer de la necesidad virtud y presentar lo malo como bueno, pero los sondeos demuestran (el CIS, ayer) que los españoles castigan los tijeretazos y la actitud del Gobierno, que no les han votado para la resignación, sino para intentar que la vida sea como uno quiera que sea, y que, aunque sean limitadas, hay alternativas a la hora de meter la tijera.