El Periódico

El camino de las urnas / Los dos grandes partidos

Mas sugiere a España que elija entre concierto e independencia

Sostiene que con un acuerdo fiscal la «deriva» será de un modo, y sin él, de otro

Augura que CiU no tendrá problemas para pactar si logra ganar con claridad el 28-N

TONI SUST / Barcelona

Viernes, 29 de octubre del 2010

En la formulación que hace tiempo que Artur Mas presentó como hoja de ruta alternativa a la vía estatutaria, la primera parada del tren que CiU propone es el concierto económico. También la gestión de las infraestructuras, pero ese es un gancho menor en comparación con el proyecto de una nueva relación fiscal -similar a la de Euskadi y Navarra-, que según Mas aportaría cerca de 9.000 millones de euros adicionales cada año a las arcas de la Generalitat, lo que supondría rebajar a la mitad el déficit fiscal. Una propuesta difícilmente rechazable por nadie, y más en tiempos de recesión. Ayer, el líder de CiU volvió a tratar el asunto. En una entrevista concedida a Efe, Mas habló de concierto e independentismo, y aseguró que si se logra lo primero, «la deriva» será de un modo, y si no se logra, de otro.

Dicho de otra manera, el nacionalista dio a entender que los catalanes descontentos con la sentencia del Estatut que creen, como él, que España no da margen a Catalunya para que se desarrolle en su seno apoyarían con menor intensidad una solución secesionista si se lograra el concierto, que prácticamente supondría tocar techo de las competencias y gozar de los recursos necesarios para que la Generalitat asuma retos de envergadura en todos los campos, desde la educación hasta las infraes-

tructuras, Mas volvió a anunciar que si se convierte en president luchará para sumar al PSC y al PPC en la defensa del concierto.

No es un reto fácil, y menos después de escuchar a la presidenta de los populares catalanes, Alicia Sánchez-Camacho, sostener que España no sería viable económicamente si Catalunya obtiene el concierto. Mas replicó a esas declaraciones que cómo no va a resistir España perder «el 1%» de su riqueza cuando Catalunya sigue funcionando pese a «dar el 9% o el 10%» de su PIB al Estado.

ALIANZAS / Como suele, el candidato convergente aseguró que no quiere hablar de alianzas hasta después de las elecciones. Pero sí analizó sus posibilidades en función del resultado que CiU obtenga en las urnas. Vaticinó que no tendrá problemas para hallar socios con los que pactar después del 28-N si alcanza un buen resultado pero este no le permite gobernar en solitario. Mas aseguró que si la federación nacionalista suma más escaños en el Parlament que los socios del tripartito en su conjunto, podrá prescindir de alianzas estables. Si el PSC, ERC e ICV-EUiA logran en conjunto más diputados que CiU, aunque sin alcanzar la mayoría absoluta, los nacionalistas, afirmó, se verán obligados a buscar un socio estable, algo que, aseguró, llevaría a un Govern menos fuerte.

MONTILLA Y EL CARA A CARA / El líder convergente también habló de la polémica por su posible cara a cara con el president y candidato a la reelección, José Montilla. De nuevo, se mostró sorprendido por que este plantee un debate en castellano y emplazó al PSC a retomar las negociaciones del cara a cara, rotas días atrás cuando los socialistas se mostraron indignados por unas críticas del número dos de CDC, Felip Puig, a Montilla por querer debates en castellano. Puig se disculpó, pero los socialistas no se dieron por satisfechos.

Pero si Mas espera que el PSC mueva ficha, no lo tiene fácil. El director de campaña de Montilla, Jaume Coll-

boni, afirmó ayer que su partido espera «un pronunciamiento claro en público de que CiU acepta realizar dos debates cara a cara, «uno en una televisión de ámbito nacional, y otro, en una de ámbito estatal».