L a vida presenta contrastes a menudo, como ayer en el acto del PP en Barcelona, en el Petit Palau de la Música, en el que el líder del partido, Mariano Rajoy, emplazó a aparcar los debates identitarios mientras los populares repartían a los asistentes pins que llevaban pegadas una bandera española y otra catalana.
Rajoy y Sánchez-Camacho saludan a varias asistentes al acto de ayer, en el Petit Palau de la Música. DANNY CAMIINAL
Información publicada en la página 22 de la sección de Política de la edición impresa del día 19 de septiembre de 2010 VER ARCHIVO (.PDF)
Ni Rajoy ni la presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho hablaron ayer de inmigración. Y eso pese a que en realidad era la cuestión que centraba la convocatoria, porque ambos se reunieron con representantes de una inmigración anterior a la actual, los presidentes de las casas regionales.
Camacho y Rajoy aprovecharon el acto para subrayar la españolidad de Catalunya y rechazar el independentismo que ha centrado la precampaña autonómica. En particular el de CiU, la fuerza política que el PPC ha elegido como diana de sus ataques electorales, pero también el partido con el que los populares anhelan gobernar Catalunya. Otro contraste.
«Nosotros creemos en España, la nación más antigua de Europa. Es un proyecto común y de futuro. Creemos en la España de la Constitución de 1978, algo que votó todo el mundo. Es la Constitución de la libertad, del Estado de las autonomías, que seguimos defendiendo».
«Los catalanes tienen su propia identidad, pero dentro de España», afirmó el presidente del PP que entró en una cuestión, la de la lengua, que el PP catalán evitaba tiempo atrás pero que en los últimos años ha abordado de lleno, en parte por la competencia que parecía suponer el proyecto de Ciutadans. Rajoy denunció que en Catalunya no existe libertad para elegir la lengua en que se estudia: «Los peores enemigos de una lengua son los que las prohíben y los que las imponen».
HIJA DE INMIGRANTES / Sánchez-Camacho se volcó con intensidad en transmitir un mensaje patriótico: «Yo soy hija de manchego y extremeña. Debemos favorecer lo que nos une. Representamos la Catalunya que se siente española». La candidata atacó en seguida a CiU y a Artur Mas, a quien atribuyó «un programa oculto» en favor de la separación de Catalunya de España. La presidenciable popular aseguró que el tripartito ha provocado un periodo de «decadencia» en Catalunya, pero que el daño puede ser peor con CiU. Si triunfa la secesión, dijo, la decadencia sería peor, una opinión que coincide con la expresada días atrás por el primer secretario del PSC, José Montilla.