Se sospechó desde el primer momento y ayer la OTAN lo confirmó. El equipo de investigación coordinado por la Fuerza Internacional para la Asistencia a la Seguridad en Afganistán (ISAF, en sus siglas en inglés) ha concluido que el asesinato de dos guardias civiles y un intérprete en la base española de Qala-i-Now el miércoles a manos de un policía afgano y los altercados que se registraron posteriormente en la ciudad «fueron coordinados por terroristas».
El equipo coordinado por la ISAF que ha llevado a cabo la investigación sobre el ataque a la base española. ISAF
Información publicada en la página 16 de la sección de Política de la edición impresa del día 30 de agosto de 2010 VER ARCHIVO (.PDF)
Según el informe, que se puede consultar en la web de la misión de la OTAN, Ghulam Sakhi, el agente que disparó contra el capitán José María Galera, el alférez Abraham Leoncio Bravo y el traductor español de origen iraní Ataola Taefik Alili, ya fue arrestado hace un año por sus «vínculos con terroristas», pero quedó libre gracias a la intervención de dos líderes locales y se reincorporó a su puesto. Sakhi, que tras los asesinatos fue abatido por compañeros de las víctimas, era además cuñado de un «conocido terrorista de la zona».
OBJETIVO CLARO / Los investigadores sostienen que el incidente, que califican de «ataque no provocado» y que ya fue reivindicado por los talibanes, no se debió a una discusión previa, como informaron algunos medios afganos. Todo lo contrario: fue «premeditado», ya que el infiltrado «no abrió fuego contra nadie más», por lo que tenía claro su objetivo, e «intentó escapar tras el asalto».
LADRILLOS APILADOS / En cuanto a la «violenta protesta» que tuvo lugar unos 25 minutos después del tiroteo, también parece que fue planeada, pues la ISAF ha descubierto que «los ladrillos utilizados para atacar al PRT [equipo de reconstrucción provincial, en sus siglas en inglés] habían sido apilados antes» para que los manifestantes pudieran lanzarlos contra el recinto español. El informe revela asimismo que algunos alborotadores «portaban granadas de mano y cócteles molotov».
Los investigadores destacan que, durante los altercados, «los instructores militares españoles permanecieron en la base con los agentes afganos a los que entrenaban». La protesta, que fue controlada por la policía local, causó 25 heridos, 11 por arma de fuego, aunque no está claro cómo sufrieron los daños ya que, en ese momento, «muchos manifestantes estaban disparando y lanzando ladrillos y granadas». No obstante, el informe sostiene que «ninguna de las heridas fue causada por la ISAF».
Todo ello ha permitido concluir al equipo dirigido por el general de brigada británico Allan McLeod que «el ataque y la protesta fueron
coordinados y son el resultado de actividad terrorista». «Los terroristas planean este tipo de acciones para tratar de separar a la gente de Afganistán del Gobierno», subraya.