Los dos grandes partidos catalanes, PSC y CiU, asumieron ayer lo que en la calle ya casi nadie duda: están haciendo el «ridículo» con el esperpento generado a cuenta de la manifestación en respuesta a la sentencia del Tribunal Constitucional (TC) sobre el Estatut. Pero eso no significa que hayan cedido en sus respectivas posiciones. Los socialistas insisten en que el president, José Montilla, debe encabezar la marcha, pero que, en tanto que primera institución del país, no quiere situarse detrás de ninguna pancarta. Òmnium respeta su petición, pero se niega a atenderla porque es ella quien convoca y porque desde un principio se acordó el lema: Som una nació. Nosaltres decidim. Y el resto de los partidos se decantan por una u otra opción en función de sus intereses particulares.
Información publicada en la página 16 de la sección de Política de la edición impresa del día 08 de julio de 2010 VER ARCHIVO (.PDF)
El más claro fue el portavoz adjunto del PSC en el Parlament, Joan Ferran. A la pregunta de si los políticos están haciendo el ridículo con su lucha por capitalizar la manifestación, contestó breve pero contundente: «Sí». Lo hizo tras participar de la pugna al arremeter contra CiU y Òmnium, que para los socialistas catalanes empiezan a ser una misma cosa. Ferran denunció «intereses políticos» en la junta directiva de la entidad cultural, en la que hay varios afines a Convergència. Y el número dos del PSC, Miquel Iceta, en TV-3, acusó a Òmnium de «falta de patriotismo». Lo cierto es que el PSC aceptó el lema el mismo día que se hizo público el fallo del TC, en la primera reunión con la entidad cultural.
Sin aludir a la marcha, el president asumió que la sentencia del Estatut sitúa a Catalunya en una «encrucijada decisiva», porque obliga a escoger entre la vía federal u otras salidas que llevan a la ruptura, consciente de que la resolución favorece a los postulados independentistas. Tras reconocer que la proximidad de las elecciones complica una respuesta conjunta, Montilla reprochó al PSOE que se haya dejado «comer un poco la moral» por el PP. Tachó de actitud ilusa pensar que se puede cerrar el proceso autonómico y abogó por intentar, a medio o largo plazo, una reforma constitucional.
CiU observa con regocijo los problemas de encaje del jefe del Govern en un acto que pueda derivar en alegato independentista, y ya no duda en poner en solfa que el president acudirá el sábado a regañadientes. «Se acaba estando incómodo y encontrando con un problema cuando se trata de hacer algo que no se cree», sugirió el portavoz nacionalista Oriol Pujol, quien empleó también el término «ridículo», aunque no tanto para definir la polémica por el lema como por las divergencias entre Montilla y sus socios.
RENUNCIA CONJUNTA / Tanto ERC como ICV se apuntaron a censurar el tira y afloja sin dejar de contribuir a él. El líder republicano, Joan Puigcercós, propuso que los políticos renuncien a marchar en primera fila y lo hagan «como un ciudadano más», incluido Montilla. Una propuesta envenenada, pues cede el protagonismo al lema soberanista de Òmnium. Iniciativa quiere que Montilla encabece la protesta con la senyera y pone alguna objeción al lema. Los ecosocialistas echan en falta la frase Volem tot l'Estatut y anunciaron que sus dirigentes la llevarán por su cuenta.
Entre las figuras políticas que podrían situarse junto al jefe del Govern están los expresidents Jordi Pujol y Pasqual Maragall, quienes hoy explicitarán su apoyo a la manifestación en una declaración conjunta, firmada además por Joan Rigol y Heribert Barrera, expresidentes del Parlament. Pujol, ayer, se alineó con Òmnium: «Una manifestación debe tener un lema. Eso no es una fiesta mayor a la que se va con una banderita o una banderota y ya está».