El Joan Puigcercós de ayer no parecía el del lunes. Pero era el mismo, el líder de un partido que se mueve entre la defensa de un Estatut que no votó pero ha desarrollado en el Govern y el ansia de recoger todos los frutos de la desafección en forma de votos por la independencia. En ERC son conscientes de que si con la sentencia no frenan el declive, entonces tendrán un serio problema.
Información publicada en la página 4 de la sección de Tema del día de la edición impresa del día 30 de junio de 2010 VER ARCHIVO (.PDF)
El lunes Puigcercós habló de reacción «serena» y «firme» a la «estocada mortal» producida por un «choque de legitimidades». 24 horas después, hubo más firmeza que serenidad: «ERC solo acata la voluntad del pueblo de Catalunya». Es decir, que no acatan el fallo del Constitucional. Pero, ¿cómo plasmará Esquerra esa rebelión en hechos? De momento, solo son palabras, pero con mucho contenido para movilizar a su electorado, muy propenso a la abstención. El candidato de ERC certificó que España ha dicho «adiós» a Catalunya, por lo que llamó a los catalanes a abrir una «transición a la independencia».
Queda claro que Puigcercós confía ya su suerte electoral al discurso independentista, a convencer a los convencidos de la inviabilidad de Catalunya en España, pero también a los que todavía prefieren modelos alternativos, como el federalismo. Ayer mismo, el candidato republicano les dedicó un acto para intercambiar pareceres.
Sin embargo, no acatar el fallo puede reproducir un reciente dolor de cabeza del tripartito en el Parlament. Puigcercós sugirió que no aceptará ninguna resolución que hable de acatar. Y ya se negó a firmar la que se envió al Senado para forzar la renovación del tribunal. JOSE RICO