Este mediodía, después del desfile militar del Doce de Octubre más austero (en cursiva, porque costará 900.000 euros en vez de los 2,8 millones del año pasado), los Reyes invitarán a unos 1.000 representantes de todos los estamentos a una recepción en el Palacio Real de Madrid. La reunión se presenta interesante por muchos motivos y será especial para el Rey y también para la Reina.
Sánchez Camacho saluda a guardias, ayer, en un acto en Sant Andreu de la Barca con motivo del 12-O. JOSEP GARCIA
Información publicada en la página 17 de la sección de Política de la edición impresa del día 12 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Es el primer Día de la Hispanidad después de la cacería de Botsuana, una excursión en la que Juan Carlos se fracturó la cadera y en España se rompieron algunos tabús sobre sus actividades y sus relaciones personales. No estará Cristina ni tampoco su marido, Iñaki Urdangarin, que no participa en ningún acto de la familia real justo desde la misma recepción del año pasado. Ya hace casi un año (se cumplirá el 7 de noviembre) que el juez ordenó registrar la sede del Instituto Nóos .
Las consecuencias que el caso Urdangarin ha tenido para la imagen de la familia real han sido devastadoras. El sondeo del CIS no ha vuelto a preguntar por la valoración de la realeza entre los españoles, pero en octubre del año pasado, antes de que el caso Palma Arena salpicara al yerno del Rey y se conociera el viaje privado para cazar elefantes, la monarquía registró su primer suspenso: logró un 4,89.
Quizá por esa necesidad de reivindicarse a sí mismo, tras la manifestación de la Diada, el Rey decidió escribir una carta para cargar contra los que persiguen «quimeras» y alientan «disensiones», una misiva que ha colocado al jefe del Estado como un interlocutor más en el debate independentista.
La discusión en torno al auge soberanista en Catalunya estará muy presente en el gran salón del Palacio Real, donde no se espera al president, Artur Mas, que ya ha anunciado que no irá al desfile del 12-O. Tampoco esta previsto que envíe a ningún representante, como tampoco ningún miembro del Ejecutivo central asistió a los de la Diada.
Ausencias en el desfile
La ausencia de Mas, si se quisiera, podría pasar inadvertida, ya que también se han excusado por diversas razones los presidentes de Andalucía, la Comunidad Valenciana, Galicia, el País Vasco, Baleares, La Rioja, Cantabria y Melilla.
A esa parada militar sí acudirá, por primera vez como presidente del Gobierno central, Mariano Rajoy. En el 2008, siendo líder de la oposición y ante un micrófono que debía estar cerrado, soltó aquello de «Mañana tengo el coñazo del desfile. Un plan apasionante». Ahora, después haber visto las sonoras pitadas que José Luis Rodríguez Zapatero recibió en sus tres últimos años como presidente, seguro que sospecha que no será un mero y aburrido trámite.