• Jueves 24 julio 2014, 04:14 h

elPeriódico.com

Compra tus entradas para Canet Rock

Regístrate | Iniciar sesión
Pepa Bueno

Al contrataque

Pepa Bueno

Periodista 

Cemento bajo los adoquines

Votos:
+0 votar a favor
-0 votar en contra
Sábado, 29 de septiembre del 2012 Imprimir Enviar esta noticia Aumentar/ Reducir texto

La generación del 68, hija de la abundancia y el optimismo, buscó la arena de la playa bajo los adoquines de las calles. Y estoy segura de que sus herederos directos, los hijos, padres y abuelos de esta segunda década del siglo XXI, estarían encantados también de buscar sueños bajo el asfalto. Pero tienen que conformarse con reclamar que no les toquen mucho la pensión, el complemento salarial o las tasas universitarias. Eso, los afortunados. Otros piden, simplemente, que el próximo lunes la cola del paro no sea muy larga, que llega el invierno y hace frío.

Concentración en contra del Gobierno en las proximidades del Congreso, el pasado miércoles. EFE / KOTE RODRIGO

Edición Impresa

Edición Impresa

Versión en .PDF

Información publicada en la página 72 de la sección de Contraportada de la edición impresa del día 29 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)

La inmensa mayoría de los ciudadanos están soportando con una enorme prudencia más de cuatro años de crisis, muchos palos de ciego de todos los gobiernos, y una pérdida constante y sucesiva de poder adquisitivo. Han votado cuando se los ha convocado a las urnas, han hecho cuentas para adaptar su vida a los recortes salariales, al copago de servicios públicos y a la subida del IVA. Y ven cómo sus hijos se enfrentan al dilema de emigrar o desesperarse. Ni siquiera han hecho huelga masivamente ni grandes movilizaciones. No por falta de ganas y motivos, sino porque probablemente hay más miedo y desconcierto que rabia y poca fe en mover la realidad.

Calles llenas de ciudadanos

Por eso el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, debería ser mucho más cuidadoso a la hora de hablar del malestar social y de los manifestantes. En apenas dos semanas hemos visto las calles llenas de ciudadanos en al menos tres ocasiones. Dos por razones inequívocamente económicas -la marcha de la cumbre social en Madrid y la protesta Rodea el Congreso de esta semana-, y otra de carácter más político, la Diada en Barcelona. Y a estas alturas el Gobierno no puede despachar esa realidad ninguneándola, confundiendo lo que pedían los catalanes el día 11 en la calle con los intereses partidistas de Artur Mas o sobreactuando la respuesta policial para contener a 6.000 personas en la madrileña plaza de Neptuno. Hasta la Audiencia Nacional ha enmendando la plana al ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, empeñado en imputar por delito contra las instituciones del Estado a los detenidos el 25-S. El juez Santiago Pedraz ha dicho que no hay caso.

Cierto que la dificultad para señalar a los responsables últimos de esta crisis tremenda coloca en la diana de manera injusta a todos los políticos. Protestas como Rodea el Congreso provocan desasosiego y obligan a recordar que sin política no hay democracia. Pero es que desorientados estamos todos. También los ciudadanos que buscan un cauce para expresar su acuerdo, su desacuerdo o su enfado entre cita electoral y cita electoral. Y dejando al margen, por supuesto, los comportamientos violentos, no vamos a exigirles a los ciudadanos más finura y más tino que a los dirigentes mundiales que llevan casi cinco años buscando la manera de sacarnos de esta y no dan con la tecla.

Votos:
+0 votar a favor
-0 votar en contra
Compartir: delicious digg technorati yahoo meneame facebook buzz
Imprimir Enviar esta noticia Aumentar/ Reducir texto

Escribe tu comentario:

AVISO: El comentario no puede exceder de 500 caracteres

PARA PARTICIPAR DEBE SER USUARIO REGISTRADO. (Registrarse | Iniciar Sesion)

Lo +

Lo más
Mostrar grupo Lo más visto
Ocultar grupo Lo más comentado
Mostrar grupo Lo más valorado
Mostrar grupo Lo más enviado

También en elPeriódico.com