Adiós emperador, hola presidente. Así saludaba Iñaki Gabilondo (Elpaís.es) las expectativas levantadas por la victoria de Hollande sobre Sarkozy en Francia, que llevaban a Manel Fuentes (Catalunya Ràdio) y a Carles Francino (SER) a plantearse si aquel cumplirá sus promesas y arrastrará a Europa a otra política, y que dividían al quiosco madrileño.
Información publicada en la página 10 de la sección de Opinión de la edición impresa del día 08 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Hollande impulsa otra Europa, titulaba El País en portada, saludando editorialmente el triunfo para las políticas de crecimiento. Y a esa línea se apuntaba inusualmente la marianista La Razón. Portada: Merkollande. Francia vota cambio y abre el debate sobre el 'modelo Merkel'. Editorial: Francia cambia el paso. La victoria de Hollande reequilibra ideológicamente el eje franco-alemán.
Enfrente, las portadas de El Mundo y Abc coincidían: Incertidumbre en Europa. El editorial del primero (La complicada cohabitación Hollande-Merkel) no sabía si se abren nuevos tiempos ni si serán para bien. El del segundo destilaba cabreo: La mayoría del electorado galo ha preferido escuchar los cantos de sirena del candidato socialista, cuya incierta política de crecimiento no ha sido incapaz de concretar. Y el de La Gaceta era otro poema: «En Europa se abre una nueva etapa política y no parece que vaya a ser mejor que la actual».
Más se desnudaba el alma Carlos Dávila: «Pensar que que un tipo como Hollande y el PS pueden sacar a los galos del caos es volver atrás y creer en Zapatero, el mal ejemplo que quedará para siempre en la historial mundial». Y Fernando Sánchez Dragó (El Mundo): «La UE nació tarada (...) y con Hollande será parapléjica (...). Es un zapaterito, un precioso ridículo, un personaje de Molière, un político sin atributos, un demagogo tan blando como el queso Brie (...). Me resisto a creer que nuestros vecinos, siempre tan cartesianos, tan burgueses, tan conservadores, entreguen a un bobo ilustrado las riendas de su país, pero también Catalunya era famosa por su seny, y ya ven». XAVIER CAMPRECIÓS