El pulso por la contrarreforma laboral de Rajoy y la brutalidad policial con los bachilleres valencianos ponía el lunes el foco periodístico en esa calle que un día fue de Fraga y cuya voz ya solo representa Rajoy, a decir de El Mundo. Por eso las nuevas económicas y los palos valencianos asomaban en todas las portadas madrileñas y barcelonesas menos una. Abc -que ahí ve- se permitía dar la nota y no mentar Valencia, pero su editorial secundaba la consigna de La Razón, que ligaba la protesta laboral y la estudiantil para titular: La izquierda agita la calle. España no puede ser Grecia, y publicar debajo la foto de El polvorín de Valencia. El editorial instaba a los sindicatos a negociar, pero los desacreditaba y enfrentaba a los desocupados: Las marchas de CCOO y UGT benefician más al PSOE que a los parados. «Mal favor -se leía en el editorial de Abc- se harán a sí mismos los sindicatos si calientan el ambiente hasta poner a España en riesgo de helenización».
Información publicada en la página 8 de la sección de Opinión de la edición impresa del día 22 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Ignacio Escolar (Público) lo descodificaba en El futuro valenciano: «Si Valencia es nuestra Grecia, nuestro futuro es Valencia (...). El Gobierno de Rajoy no está dispuesto a consentir que la calle se llene de estas protestas (...). Si la respuesta ciudadana deja de ser pacífica, los de los porrazos habrán ganado».
Y todo porque, a fin de cuentas, José Luis Feito, ala dura de la CEOE, que ve «la reforma laboral revolucionaria pero incompleta», que no creará trabajo salvo que la economía crezca un 1%, solo reclama que los parados pierdan la prestación si rechazan un empleo, aunque sea basura y esté en Laponia. Lo detallaba La Vanguardia. Como El País contaba que la lucha de clases y el conflicto social renacen en EEUU y Europa con un capitalismo globalizado que nos arruina y hasta Francis Fukuyama se pregunta si la democracia liberal sobrevivirá sin la clase media. XAVIER CAMPRECIÓS