La derecha española encaraba ayer en Sevilla el 17º congreso del PP gozando del mayor poder de la democracia española. Un trámite para acabar de reorganizarse una vez acomodados en el Gobierno. «Lo único que cuenta en este congreso -concluía Curri Valenzuela (Abc)- es aplaudir a Rajoy y aupar a Arenas» a la presidencia de la Junta andaluza. Pues aun así La Razón acreditaba su fervor marianista: 11 páginas, más la portada que ahí ven (El 92,9% [del electorado del PP] pide que se debata sobre la corrupción y el 66,3% sobre la nación) y el editorial: «El 69,1% de los votantes comparte las medidas económicas aplicadas. Pero los encuestados son muy conscientes de que buena parte de los pésimos efectos de la crisis se deben a la corrupción».
Información publicada en la página 8 de la sección de Opinión de la edición impresa del día 18 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Por lo demás, José Antonio Vera loaba a «Alicia Sánchez-Camacho (...) que está rompiendo el mito de que su partido no tenía nada que hacer en Catalunya. La realidad es que no solo ha superado la marca de Vidal-Quadras sino que está condicionando la política de CiU». Y es que la realidad se impone por su propio peso, como sostenía Miquel Porta Perales (Abc): «La popuvergencia -disculpen el palabro- se ha impuesto a la sociovergencia».
Antoni Puigverd (La Vanguardia) alambicaba el análisis, recordando que Sebastián Alzamora (Ara) asoció Sánchez-Camacho a «la sensual Salomé» exhibiendo la cabeza del Bautista; que Fernando Ónega la asoció al torero Dominguín por lo contrario, no poder exhibir a Ava Gardner; y que José Antonio Zarzalejos la asoció al cazador y su trofeo. Puigverd solo advertía a Sánchez-Camacho de que podía acabar como Saura y Carod, «crucificada por amigos y enemigos», y concluía que a Vidal-Quadras y Sánchez-Camacho les diferencia «lo que separa el orgullo de la vanidad». Cinco páginas más allá, Pilar Rahola decía de su congénere: «Parece una majorette obsesionada en abrazar al Molt Honorable cada vez que se le pone a tiro». XAVIER CAMPRECIÓS