Dolors Monserdà era una escritora criptofeminista de finales del siglo XIX y principios del XX que abanderaba un movimiento de dignificación de la mujer desde una óptica conservadora. Escribió sobre moda y cultivó la poesía. Es también autora de varias novelas costumbristas, con mujeres protagonistas que, con su esfuerzo y no desde la desidia, conseguían un futuro mejor. Hoy, Dolors Monserdà es prácticamente una desconocida, una novelista menor ante la fuerza narrativa, por ejemplo, de Caterina Albert.
Información publicada en la página 6 de la sección de Opinión de la edición impresa del día 22 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Pero no para Teresa Rovira, la hija de Antoni Rovira i Virgili. En el acto emotivo del retorno de los papeles de Salamanca a sus legítimos propietarios, la hija del político y pensador tarraconense recuperó un libro de Dolors Monserdà que su padre le había regalado cuando era jovencita. Hacía más de 70 años que no podía apreciar la ilustración de la cubierta, que no podía hojearlo, que no podía volver a percibir el tacto de las páginas y el perfume de la historia que se escondía en ellas. Setenta años que esta novela permaneció en un oscuro archivo de una oscura represión, que no era absurda (porque tenía un sentido maligno) ni ciega (porque cualquier indicio era suficiente para el designio mortal del fascismo). Ahora se cierra un capítulo con la mirada dulce de una anciana de 90 años sobre unas letras amarillentas pero todavía intactas, persistentes como la memoria.