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Tres días después de la Diada de la independencia, y mientras The New York Times concluía un amplio reportaje sobre el pulso catalán señalando que sería «un dramático error» que España no escuchara a Catalunya, La Vanguardia titulaba en portada: El Gobierno del PP hace el vacío a Mas en Madrid. Solo la Zarzuela escucha a Mas, añadía el titular interior. El editorial de El Punt-Avui deploraba que Rajoy siguiera haciéndose el distraído y el de Ara lamentaba que Mas no hallara una interlocución española responsable.
Información publicada en la página 8 de la sección de Opinión de la edición impresa del día 15 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
En el quiosco madrileño, El País resaltaba: Ausencias notables de empresarios y políticos. Rafael Spottorno representó a la Casa del Rey. Fue llamativa la inasistencia de presidentes de grupos catalanes. Justo debajo, Santiagio Petschen titulaba: Catalunya disputa el poder a España. Montar un concierto fiscal solo frenaría el independentismo de algunos sectores. Cabe imaginar una España federal de cuatro unidades: la castellana, la catalana, la gallega y la vasca.
Pero eso es un oasis, ya lo saben. Para La Razón lo más relevante era que Mas prepara para enero un anuncio de adelanto electoral. Para Abc, que Catalunya gasta 800.000 euros en acelerar su hacienda propia. Y para El Mundo, que Gobierno y empresarios hacen el vacío a Mas en Madrid. Así titulaba en portada, y Federico Jiménez Losantos cerraba el círculo a vuelta de hoja titulando Adéu: «El organizador y administrador de la demostración de fuerza separatista se presentó en Madrid para refrotar el morro gatuno contra su masa excrementicia. (...) A su lado estaba de avalista o comisionista el jefe de la Casa del Rey (...) Pero el caudillet sería el mendigo más fatuo de la Tierra si creyera que seguiremos pagando su desprecio. Agradezcamos la gentileza de anunciarnos que su Estado está en marcha y es irreversible. Pero no estropeemos la despedida regateando. No nos robemos más. (...) España no tiene remedio. Así que divorcio, inmediato, ya. Pensión, ni hablar. Adéu siau». XAVIER CAMPRECIÓS