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Daniel Perales

Daniel Perales

Vocal de la Junta Directiva de Societat Civil Catalana

"Un sol poble"

Jueves, 19 de noviembre del 2015 - 17:19 CET

Junts pel Sí celebra la victoria en las elecciones

Una expresión se ha puesto de moda entre los secesionistas catalanes, un sol poble, dicen, y lo repiten, lo gritan, lo elevan a los altares de los mantras que tan buen resultado les daban tiempo atrás. Pero igual que Heráclito decía que no era posible bañarse dos veces en el mismo río, los tiempos han cambiado aunque algunos no quieran asimilarlo.

La parte de la sociedad catalana que permanecía escondida y silenciada ha despertado a golpe de intentar ser forzada a convertirse en algo que no es y, pese a que Cataluña nunca fue lo que se puede considerar un solo pueblo, afortunadamente la pluralidad está ocupando el espacio que nunca debió dejarse usurpar, surgiendo una conciencia de identidad múltiple como reacción a las imposiciones unívocas y reaccionarias.

La imagen de la sede de Junts pel Sí en la noche electoral del 27-S fue el ejemplo palpable del final de un régimen que agoniza y que necesita de nuevos estímulos para dar sus últimos coletazos. Pero como decía antes, ya no cuela, y los resultados en comarcas como el Baix Llobregat muestran a las claras que la distopía de una Cataluña homogénea no tiene visos de cumplirse.

Rafael Arenas, presidente de Societat Civil Catalana, lo dijo bien claro el pasado 18 de octubre en el teatro Victoria de Barcelona: “Que no hablen en nombre de los catalanes”. Que no lo hagan nunca más, porque si nunca tuvo razón de ser hacerlo, ahora mismo menos que nunca. La otra Cataluña, la que no sale en TV3, la que principalmente sufre las consecuencias de la crisis económica y de la lamentable situación del mercado laboral actual, la que está infrarrepresentada en la política, en la administración y en los centros de decisión en general, la que perdió la conciencia cultural y de clase, la que vota a Colau en el Ayuntamiento y a Arrimadas en las autonómicas, la que no está para jueguecitos de Risk y sí para que le solucionen sus problemas reales, esa Cataluña, ha hablado.

Esta parte de la ciudadanía de Cataluña, mayoritaria pese a todo, en su repertorio de eslóganes no incluye 'un sol poble', ni tan siquiera Sí que es pot, más bien renuncia al grito facilón y exige respeto y consideración, para decir fuerte y claro que sí se puede luchar todos juntos para solucionar los problemas comunes, que si se estira tanto la cuerda al final se rompe, y que merece ser escuchada de una vez por todas, como miembro de pleno derecho de una comunidad autónoma de ciudadanos libres e iguales, no de un sol poble. Porque ya no es la misma que entró en el río, porque ha cambiado ella y el río.

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