Más allá de la guerra que perdemos por goleada contra la lógica de la especulación financiera que nos arruina, el quiosco consignaba ayer las guerras parlamentarias españolas por símbolos y lenguas. En el barcelonés, Alfred Bosch (ERC) se ganó la foto de portada de El Punt Avui por desplegar la estelada en el atril de la Carrera de San Jerónimo. Pero más triunfó en el madrileño. Se llevó la foto de las primeras páginas de El Mundo (Gamberrada independentista en el Congreso) y La Gaceta (La bandera independentista catalana, en el Congreso), amén de otras ofendidas reconvenciones de Abc y La Razón. Pero hubo más. El golpe de efecto de Bosch fue la guinda de un sainete que empezó el PP en Valencia en el 2006 (prohibir por ley el ultraje de los símbolos patrios en espectáculos deportivos), llegó a destiempo al Congreso y obligó al PP a votar contra sí mismo para desactivar la propuesta. Un hecho insólito que destacaban los titulares de El PERIÓDICO, El Mundo y Abc, por ejemplo. ¿Qué podía titular La Gaceta? Pues abría portada -era el único- así: El PSOE se niega a castigar los ultrajes al himno y la bandera. Los socialistas -rezaba el antetítulo- se alían de nuevo con los secesionistas.
Información publicada en la página 8 de la sección de Opinión de la edición impresa del día 14 de junio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Pero si el Congreso evitó criminalizar los pitos al himno, la mayoría absoluta del PP de José Ramón Bauzá en el Parlament balear rebajó el catalán de requisito a mérito para ser funcionario. Lo consignaban las portadas de Ultima Hora, Diario de Ibiza y Diario de Mallorca, resaltando que Antonio Pastor, alcalde de Manacor del PP (ahí lo ven saludando a Aina Moll, la hija del filólogo), votó contra su partido por menospreciar la lengua propia y quebrar el consenso social. El Punt Avui editorializaba contra el atentado de Bauzá y Sebastià Alzamora (Ara) se felicitaba de que la sociedad civil resista: A Balears hi ha país, concluía recordando que el 85% de las familias piden que el catalán siga siendo lengua vehicular en el cole. XAVIER CAMPRECIÓS