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-El origen de todo esto, entiendo, fue la enfermedad de su mujer.
Información publicada en la página 92 de la sección de Contraportada de la edición impresa del día 11 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
-Sí. Mi mujer, Amparo Pérez Trotonda, con la que llevaba casado 18 años, murió en el 2005 de cáncer de mama; luchó seis años contra la enfermedad. La diagnosticaron, la operaron y le hicieron radioterapia y quimioterapia, pero al cabo de dos o tres años le dijeron que el cáncer había hecho metástasis en los huesos, y luego, menos de un año antes de que muriera, en el hígado; entonces ya fue terminal. Falleció con 43 años.
-Tuvo que sufrir mucho. Usted, quiero decir.
-Fue todo muy duro, sí, con el agravante de que nuestras hijas eran pequeñas, tenían 14 y 9 años. Cuando murió Amparo yo estaba hecho una mierda, fatal, estuve medio año de baja y con asesoramiento psicológico. Después, poco a poco, me fui encontrando mejor, y como yo me considero una persona con iniciativa... En eso me parezco a Amparo, por cierto. Bien, pues se me ocurrió hacer algo por los enfermos de cáncer.
-¿Algo como qué? ¿En qué estaba pensando?
-Pues pensaba en lo clásico, montar una asociación para recaudar fondos y darlos a la investigación. Hablé de ello con la doctora Cati Falo, del Institut Català d'Oncologia, la oncóloga que había atendido a mi mujer, una persona con la que habíamos hecho una amistad muy fuerte, se lo dije, le conté mis planes y ella me dijo que estaba muy bien, pero que, en fin, ya había muchas asociaciones dedicadas a eso; que tal vez era mejor hacer algo más concreto, algo con un beneficio inmediato. Fue ella la que me dio la idea del transporte.
-El transporte de enfermos de cáncer, ¿no? ¿Me explica de qué se trata, exactamente?
-Claro. Mire, aquí, en el Alt Penedès, el centro de referencia de la sanidad pública es el Hospital Comarcal; que está aquí, en Vilafranca. Sin embargo, las radioterapias se hacen en el Duran i Reynals, es decir, en el Institut d'Oncologia. En L'Hospitalet.
-A unos 50 kilómetros, ¿no?
-Más o menos. El problema del tratamiento de radioterapia es que es diario, de lunes a viernes, y puede durar de 2 a 40 semanas, con lo que eso supone para el enfermo en viajes y fatiga. Tú lo puedes hacer por tu cuenta, en tu coche, o utilizar el transporte sanitario público, pero esa es una modalidad que es fría, impersonal.
-Justo lo contrario de lo que usted quería ofrecer, sospecho.
-Exacto.
-Antes de que siga: cuénteme qué hace. Cómo se gana la vida. Quiero saber qué tan lejos le pilla todo esto.
-Pues soy funcionario de Justicia. Secretario judicial en una agrupación de juzgados de paz, en concreto.
-O sea, que no tenía idea de dónde se estaba metiendo.
-Depende cómo se mire. Yo monté la asociación porque tenía el doctorado en cáncer, imagínese, seis años cuidando a mi mujer... Y no solo eso. No se lo he dicho, pero al cabo de un año, un año y medio de que muriera Amparo, empecé a salir con una chica, Joana. Bueno, pues cuando estaba con ella también enfermó, y también de cáncer, cáncer de piel, esta vez, y también murió. O sea, otra castaña. Cuando empezaba yo a recuperarme de la primera, pum, otra vez.
-¿Qué edad tenía ella?
-Treinta y siete.
-Dios. Terrible. Hunde a cualquiera.
-Fue terrible, sí. De nuevo de baja, el psicólogo... Dejé de lado la asociación. Una impotencia... No entendía mi mala suerte. Creo que gracias a mi carácter pude superarlo, y al cabo de seis meses o así volví a ponerme a trabajar. En el 2008 presentamos la asociación en el ayuntamiento, y a finales del 2009, gracias a una convocatoria de ayudas de La Caixa, a la que nos presentamos, conseguimos el dinero para ponernos en marcha.
-Ampert, ¿no?
-Ampert. Por Amparo Pérez Trotonda. Es un homenaje a mi mujer.
-En esa furgoneta van los enfermos, claro. Explíqueme cuál es la diferencia con el transporte público.
-Eso. Lo que le decía. Que es personalizado. Todos padecen la misma enfermedad y todos van al mismo sitio a recibir radioterapia. Y en el Duran i Reynals nos guardan una franja horaria, así todo es más rápido. Creo que lo importante es que se crea entre los enfermos una complicidad positiva. Cubrimos, no sé si ya lo dije, los 27 municipios de la comarca.
-Entiendo. Una pregunta, ya para terminar.
-¿Sí?
-¿Ha vuelto a tener pareja?
-Sí. Se llama Joana. También.