Esta crisis es una estafa y hay que rebelarse, afirmó con contundencia Ada Colau al recibir el premio a la acción solidaria Mercè Conesa que EL PERIÓDICO entregó a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. Horas más tarde, esta asociación siguió rebelándose y consiguió evitar de nuevo un desahucio. Un aliento de esperanza para tantos que están a punto de perder su hogar. Pero ¿hasta cuándo esta lucha solo va a estar liderada por un puñado de ciudadanos?
Información publicada en la página 6 de la sección de Opinión de la edición impresa del día 25 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
No atiende a ninguna lógica ni justicia que una persona pierda su piso y quede ligada de por vida a una deuda impagable, mientras el banco puede volver a obtener beneficios por el mismo piso. Escapa de la razón que haya un parque inmenso de pisos cerrados propiedad de los bancos, mientras resulta casi imposible acceder a una vivienda de alquiler social. ¿Qué beneficios generan manteniéndolos deshabitados? Ya que reflotamos los bancos con dinero público, ¿cómo podemos permitir que la ciudadanía no se beneficie de ese patrimonio? ¿Tan difícil resulta poner de acuerdo a políticos y financieros para encontrar fórmulas imaginativas y urgentes que permitan frenar este drama social? Ya que hemos rescatado a tantas mentes preclaras que supieron generar beneficios (personales) estratosféricos, pongámoslos ahora a diseñar soluciones. Todos podemos salir ganando. Los ciudadanos, seguridad. La política y la banca, unas migajas de credibilidad.