-Nacida aquí, ¿no?
Información publicada en la página 80 de la sección de Contraportada de la edición impresa del día 25 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
-¿Yo? O...
-¿O?
-¿O Carme?
-¿Su personaje? No. Decía usted.
-Ah, yo. Yo nací en Barcelona, sí. Y de hecho, Carme también, ahora que lo pienso. Tenemos eso en común.
-Es raro.
-¿Qué cosa?
-¿Tan metida está en el personaje de Carme que pensaba que le preguntaba por ella?
-Bueno, lo he estudiado, claro, sé bastante de su vida, de sus inquietudes... Pero no: lo que pasa es que no sabía cómo iba a ser la entrevista.
-Hablemos primero de usted. En el currículo que leí ponía que esto lo heredó de sus padres.
-Sí, mis padres también se dedicaban al teatro amateur, y de hecho yo los fines de semana, todos, veía una obra de teatro. Igual con 5 años ya había visto Bodas de sangre, mis profesoras flipaban. Ahora que con Facebook he recuperado a amigas de esa época me pasa que preguntan: 'Oye, y tus padres, ¿siguen en el teatro?' Y yo les digo: 'No solo eso', y les cuento que yo también me dedico a esto.
-Que no es de lo que vive, sin embargo, según tengo entendido.
-No. Pero sí es verdad que en su momento me planteé ser profesional, ir al Institut del Teatre. Pero mis propios padres me lo desaconsejaron.
-¿Sus padres? ¿Dos amantes del teatro?
-Me dijeron que era difícil, que costaba meterse en ese mundo. El del teatro profesional. Yo atendí el consejo y estudié formación profesional en Administración, y ahora trabajo en la UB, en Formación Continuada, y muy contenta, además, pero el teatro es algo que nunca dejé, que siempre, siempre ha estado en mi vida.
-Supongo que recuerda su debut.
-Tenía 8 años. Mi madre me llevaba a todos sus ensayos y resultó que un día hacían una producción de Divinas palabras, la obra de Valle-Inclán, y en ella salía una niña muy pequeña, y el director le dijo a mi madre: 'Tu hija...' Y así empecé, aunque fue desde los 13 años que empecé a hacer teatro sin interrupción. Embarazada y todo he subido al escenario.
-¿Cuántos hijos tiene?
-Dos. Y uno lo ha heredado.
-¿El teatro?
-Sí. Bueno, de hecho hasta mi marido está ya metido, fíjese. Después de 20 años de casada he conseguido que se incorpore. ¡Eso es un triunfo!
-¿También actúa?
-No. Él es diseñador gráfico, pero un día, por ayudar, hizo de técnico en una obra. Y ocurrió: se enganchó.
-O sea, que solo falta el otro hijo para que sean una familia teatral.
-No se crea, el pequeño ya hizo sus pinitos. Lo que pasa es que ha decidido tomarse un año sabático.
-¿Qué edad tiene?
-Once años.
-¿Y dice esas cosas?
-Dijo eso, que se tomaba un año sabático del teatro.
-Hablemos ahora de su personaje. No, de la obra. Primero de la obra.
-La obra es El Modernisme y va de eso, del modernismo y los modernistas. Yo soy una modernista, Carme Karr, una señora de familia acomodada, culta, feminista, muy reivindicativa.
-De Barcelona.
-Como yo.
-¿Algo más en común?
-Sí. Fue una mujer a la que le tocó compaginar sus intereses con su vida familiar, como a mí. Porque le voy a decir una cosa: si no tuviera la familia que tengo, posiblemente esto habría sido motivo de divorcio.
-Esto... El teatro.
-Me absorbe. El grupo ensaya por las noches y me pierdo vida familiar.
-El grupo, sí, Cloteatre, el grupo de teatro del Orfeó Martinenc, ¿no? ¿Cuánto lleva allí?
-Unos cuantos años, ya, la verdad. He pasado por varios grupos, pero principalmente he estado en dos: el de la Peña Cultural Barcelona y este.
-Dígame cuándo estrenan la... No es exactamente una obra, ¿no?
-Es una performance. El público se mezcla con los actores y nosotros representamos eso, la época, el modernismo. Interactuamos con la gente, así que el resultado también depende de ellos. Salen Rusiñol, Gaudí, Picasso joven... Y la respuesta es que lo estrenamos este fin de semana.
-Si depende del público...
-Siempre es más difícil, sí.