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La gestión pública

Sombras chinescas sobre el IVAM

En la Comunidad Valenciana la corrupción proyecta sobre los políticos la imagen de la delincuencia

Viernes, 26 de octubre del 2012 Imprimir Enviar esta noticia Aumentar/ Reducir texto
TONI MOLLÀ

Al recibir el Premio Planeta, Lorenzo Silva declaraba hace unos días su interés por abordar «el daño que puede hacer un delincuente con placa». Sus pesquisas se centran, al parecer, en la corrupción policial «porque un policía delincuente es el más peligroso que existe para la sociedad, ya que usa los recursos del Estado contra los ciudadanos y los pone al servicio de criminales». El mismo Silva, en una entrevista en EL PERIÓDICO, se escandalizaba de que, en la vida política realmente existente, haya «diputados imputados que siguen formando parte de grupos parlamentarios». «No lo comprendo», añadía, lacónico, como si la corrupción ficcionada fuera más comprensible que la que padecemos todos, aficionados a la literatura o no.

LEONARD BEARD

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Información publicada en la página 8 de la sección de Opinión de la edición impresa del día 26 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)

AL DÍA siguiente, la prensa (género literario fundamentalmente realista) se hacía eco de la operación Emperador, en la que la policía desmanteló una trama delictiva que habría blanqueado más de 1.500 millones de euros. Como toda red de intereses opacos que se precie, esta también tiene su parte alícuota valenciana. En este caso, con un componente artístico muy propio del país, de acuerdo con la premonitoria sentencia de don Miguel de Unamuno: «¡Seréis siempre unos niños, levantinos! ¡Os ahoga la estética!» Como es sabido, el presunto cabecilla de la organización mafiosa investigada, Gao Ping, es un empresario chino afincado en Somosaguas (Madrid) entre cuyas actividades destaca la promoción del arte chino en España y viceversa.

Pues bien, según reveló hace unos días el periodista de Levante-EMV Alfons Garcia, «el jefe de la trama acapara el 40% de la obra comprada por el IVAM en cinco años». Este organismo público, el Institut Valencià d'Art Modern (IVAM), otrora emblema de la vanguardia europea, lleva casi ocho años dirigido por la popular Consuelo Císcar, hermana del socialista Ciprià Císcar, exsecretaria personal del expresidente de la Generalitat valenciana Joan Lerma y esposa de Rafael Blasco, exmilitante del FRAP (¡grupo terrorista de orientación prochina!), exconseller de la Generalitat ¡en época socialista y también en la popular, con Eduardo Zaplana y con Francisco Camps!

El azar ha querido que las adquisiciones del IVAM coincidieran con varias exposiciones, comisariadas por la misma Císcar, en el Iberia Center for Contemporary Art, galería de arte español de Pekín presidida por Gao Ping. La estrecha conexión chino-valenciana se completa, asimismo, con la promoción en varias ciudades chinas y japonesas del artista plurimultidisciplinar (!) que firma sus creaciones personales como RABLACI (acrónimo de Rafael Blasco Císcar), hijo de la todavía directora del IVAM y el incombustible Rafael Blasco, ahora imputado en el caso Cooperación junto a otras 27 personas y juzgado estos días por el Tribunal Superior de Justicia Valenciano por unas cuantas naderías: prevaricación, cohecho, fraude de subvenciones, tráfico de influencias, malversación de caudales públicos y falsedad documental. Aunque esto último, entre nosotros los sicilianos, digo valencianos, no es ninguna noticia relevante ni aún hecho noticioso, ya que los diputados imputados son el tercer grupo de las Cortes Valencianas: el 18% del Grupo Popular.

En alusión al título de su novela La marca del meridiano, Lorenzo Silva se refirió a las relaciones entre España y Catalunya afirmando: «El meridiano, por suerte solo es una línea imaginaria». Y, ciertamente, esta permanente confusión entre dos mundos es la que padece uno cuando intenta discernir entre la imaginación novelesca y la realidad prosaica de cada día.

UNA CONFUSIÓN producida quizá por las sombras chinescas que distorsionan y determinan la política valenciana desde hace demasiadas décadas. Un arte, el de las sombras chinescas, que consiste en interponer las manos entre una fuente de luz y proyectar sobre la pantalla sombras que en realidad solo parecen lo que no son. Y una confusión que ha convertido la política valenciana en un auténtico teatro de las sombras que hoy se proyectan sobre el IVAM como ayer sobre Gürtel, la contrata de la basura, el saqueo del sistema de cajas de ahorros, la cooperación internacional con los «negratas» -Rafael Blasco dixit- o la gestión de instituciones culturales. Y mañana Dios dirá, que dirá.

Una consecuencia es que una encuesta de Metroscopia publicada el 9 de octubre, Día del País Valenciano, señalaba que la corrupción es percibida, junto al paro, como el principal problema entre los valencianos. Lorenzo Silva debería novelar el daño irreparable para la sociedad que provocan los delincuentes electos, que exhiben con descaro la placa de aforados, su vade retro, Satana (Apártate, Satanás) ante fiscales quisquillosos y jueces indomables. Periodista.

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