El euro se la juega esta semana. Y con él, nos la jugamos los habitantes de los 17 países donde es moneda corriente. El euro no sobrevivirá sin un gobierno real que lo dirija. La UE no sobrevivirá sin el euro aunque sea técnicamente viable pero la frustración sería insoportable. Monti puso el viernes una pista de aterrizaje para que Merkel y Hollande cierren un gran pacto en la cumbre del jueves y el viernes.
Información publicada en la página 72 de la sección de Contraportada de la edición impresa del día 26 de junio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Alemania ha lanzado un órdago a través de la entrevista de su ministro de Finanzas en Der Spiegel: No habrá eurobonos sin unión fiscal ni unión fiscal sin un ministro europeo de finanzas con capacidad de bloquear los presupuestos de los estados. Y todo ello no será posible sin unión política: sin un presidente de la Comisión Europea legitimado por las urnas, sea directamente o través del Parlamento Europeo. Algunos malpensados dicen que Alemania va de farol, que puja alto para escaquearse de los eurobonos. Lo cierto es que como decía hace unos días el terrorífico Munchau en el Financial Times, todos los líderes europeos piden lo mismo aunque pongan un orden diferente. Alemania: unión fiscal, unión política, eurobonos, deuda europea emitida por el BCE. Francia: eurobonos, unión fiscal, deuda europea, unión política. Ese es el meollo de la cumbre de este jueves. Y el principal obstáculo puede que no sea Merkel, sino Hollande.
El 'outsider' Rajoy
El presidente español navega mareado por este mar europeo de turbulencias. Empezó creyendo a pie juntillas en Merkel y ha acabado defiendo de manera vergonzante los postulados de Hollande acuciado por la inminencia del rescate europeo a España. Rajoy da bandazos entre el sentido común de las reformas que le exige Bruselas y las machadas que le reclama el peseta party desde la prensa de Madrid. Debería haber leído al president Tarradellas cuando decía aquello de «en la vida se puede hace todo menos el ridículo». Pedir unión fiscal y eurobonos dos minutos antes de defender la soberanía nacional para decidir el déficit es, efectivamente, hacer el ridículo.