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IDEAS

Josep Maria Pou

Actor y director teatral

La sartén por el mango

Me declaro analfabeto culinario. Me tiene hipnotizada esa corriente televisiva de 'Master Chef' y similares

La sartén por el mango

TVE

Jordi Roca, con los cuatro últimos concursantes de 'Masterchef'.

Viernes, 19 de mayo del 2017 - 18:04 CEST

Lo han conseguido. Me rindo. Agacho con vergüenza la cabeza y me declaro analfabeto culinario. Es evidente que si a Dios se le encuentra entre fogones y cacharros, como afirmaba Santa Teresa, yo soy un ateo sin remisión. La cocina me es tan ajena como los arrebatos místicos de la santa. Y como ella "vivo sin vivir en mí", aunque por motivos bien distintos. Incapaz de ligar el mínimo aliño (no digo ya, de levantar un suflé), deambulo cabizbajo con mi complejo a cuestas, mientras me repito machaconamente que, sin dotes para la cocina, estoy (ahora la cita es de Lope de Vega) "sin mí, sin vos y sin Dios".

Me declaro analfabeto culinario. Me tiene hipnotizada esa corriente televisiva de 'Master Chef' y similares

Y todo por culpa de esa corriente televisiva que va de 'Master Chef' a 'Top Chef' y similares, espectáculos que me mantienen hipnotizado hasta las tantas de la madrugada. Nunca en mi vida había dedicado tanto tiempo a la contemplación de ollas y sartenes. Me maravilla que personas, aparentemente normales, sean capaces de pelar, trinchar, saltear, pochar y sofreír con tanta facilidad, como quien se lava los dientes o se despereza por las mañanas. O de hacer malabares con el soplete y el sifón hasta convertir en espuma verdiblanca lo que en principio no era más que un pistacho recién extraído de su cáscara. Pura magia. Manipulaciones dignas de Juan Tamariz. Visto y no visto. Si ya me parece un milagro conseguir que la yema se mantenga redonda en el blanco de la clara al hacer un huevo frito, imaginen cómo que me quedo ante el pisto manchego ahumado de calabaza con lomo de orza ibérico y alioli de ajo negro. Estupefacto. Aniquilado. Vencido.

Consciente de mi analfabetismo, de mi burrez, de mi ignorancia del mínimo recetario, hago propósito de enmienda. Entiendo que debo incorporarme al mundo de los cocinitas y empezar a practicar con útiles y cacharros si no quiero quedarme solo y aislado, ergo apestado. Porque entiendo, en definitiva, que tal como se cuece todo en los fogones de hoy en día, de lo único que se trata es de tener la sartén por el mango. Y el mango también.

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