Los vascos, al menos los de San Sebastián, no parecían este sábado muy atareados pensando en quién iban a votar en las elecciones del domingo. Precisamente vivían los prolegómenos de la jornada electoral sin excesiva preocupación: yendo al cine, a caminar por el monte, acudiendo a misa o participando en las tradicionales citas de las sociedades gastronómicas.
Pancarta que recuerda que ETA dejó la lucha armada hace un año, anoche en el casco viejo de San Sebastián. JOAN SALICRÚ
En una de estas, el Kresala, cerca del casco viejo de San Sebastián, la relajación entre los 40 comensales era evidente, aunque los estragos de tantos años de conflicto no les permiten aún respirar del todo. Sentados ya a la mesa, la tradicional 'basquitis' que sufrían los catalanes respecto el País Vasco se ha invertido y ahora son los vascos quienes envidian la fortaleza del posicionamiento catalán expresada en los últimos 40 días: "Eso lo llegamos a hacer aquí por el Aberri Eguna y nos habrían llamado de todo, que si terroristas, que si...". "A ver si ahora podemos repartirnos un poco las acusaciones de Madrid", comentaban jocosamente en una de las mesas.
Los únicos elementos que explícitamente ayudaban a recordar que hoy hace un año el País Vasco se fue a dormir con la feliz noticia del fin del ciclo armado de ETA y que no todo lo que tenía que pasar ha ocurrido eran unas pancartas desplegadas anoche en el casco viejo de San Sebastián con el lema: 'ETA: un año sin lucha armada. ¿Quién mantiene el conflicto en Euskal Herria?".
De hecho, el inmobilismo practicado por el Estado respecto a presos de la banda --y su acercamiento a cárceles del País Vasco-- parece ser el clavo ardiente al que se suman muchos ciudadanos, por ejemplo colgando algun cartel con el lema 'Euskal presoak, euskal herrira'.
Entre vaso de sidra y cucharada de alubias, los asistentes a la comida de la citada sociedad se mostraban críticos con la gestión del Gobierno central en este terreno: "Hace un año que esos señores dijeron que lo dejaban y ha pasado un año y les siguen machacando, una y otra vez, y les dicen que no, que no van a ceder".
Pero dicho esto, lo cierto es que se les notaba tanto o más preocupados por esta cuestión como por los posibles recortes que tenga que aplicar el nuevo Gobierno vasco. De todos modos, también aseguraban que de hecho los recortes del Govern de Artur Mas ya han empezado a aplicarse en el País Vasco, diga lo que diga el hasta ahora lendakari Patxi López.
Al final de la comida, eso sí, uno de los dos 'bertzolaris' que actuaba improvisando versos en euskera recordaba, de forma un tanto enigmática: "Mañana (por hoy) hay elecciones; que cada cual vote a su pueblo".
Tanto al mediodía como por la tarde, la música de una banda de 'txistularis' sonaba debajo de las arcadas de la plaza de la Constitución --lluvia obliga--, donde hace ya 14 años el malogrado Ernest Lluch dijo aquello de "Qué alegría, qué alegría ver que los que antes mataban ahora solo gritan", en referencia a un grupo de la izquierda aberzale que le increpaba durante un mitin que se desarrollaba después de la tregua de 1998.
Ahora, estas mismas personas o sus afines políticos practicamente ya no tienen tiempo ni de gritar porque suficientes líos tienen en las instituciones que gobiernan, como el Ayuntamiento de San Sebastián, donde la oposición les acaba de tumbar las ordenanzas municipales. Definitivamente, los tiempos han cambiado.
Hacia la medianoche, el ambiente en el casco antiguo de la ciudad era el de cualquier sábado por la noche, como si hoy no hubiera cita con las urnas. A esas horas aún quedaban música que bailar y bebidas que tomar.