A principios de este mes, en Balmoral, en uno de los últimos actos del jubileo real, Isabel II estaba radiante. Si no fuera un símil impropio de su rango, diríamos que apareció ante sus invitados fresca como una lechuga. Más de una estrella de Hollywood, con 30 años menos, pagaría un fortunón por descubrir los secretos de la dieta isabelina y hacerse con las cremas de su mesilla de noche. Durante los últimos cinco meses la soberana, a los 86 años, ha realizado un recorrido incansable por los rincones más exóticos de su reino, incluido Leicester, donde más de la mitad de los habitantes tienen parientes en la India o Pakistán. Allí arrancó la frenética gira del jubileo, que por poco acaba con el duque de Edimburgo, el royal consorte felizmente recuperado, después de sobrevivir a varias horas de aguacero en la barcaza real, durante el despliegue náutico organizado en el Támesis. La reina aguantó sin una mala tos el paso de timoneles y remeros, Para colmo pocas horas después estuvo, hasta bien entrada la noche, en el concierto montado en su honor frente al palacio de Buckingham. Aquel fue un fin de semana, a principios de junio, de desbordante patriotismo callejero.
El príncipe Carlos besa la mano de Isabel II durante el concierto del Jubileo, en Londres, el 4 de junio. REUTERS / DAVID MOIR
El príncipe Carlos besa la mano de Isabel II durante el concierto del Jubileo, en Londres, el 4 de junio. REUTERS / DAVID MOIR
Información publicada en la página 320 de la sección de Contraportada de la edición impresa del día 21 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
En el futuro, estos dos últimos años, serán recordados como una época dorada para la monarquía británica. Asesores y relaciones públicas han aprendido de los errores cometidos por sus antecesores con Diana de Gales. De todas las fotos comercializadas por la agencia Getty en estos momentos, las más solicitadas son las de Catalina, duquesa de Cambridge. Su boda con el príncipe Guillermo el año pasado fue un puntazo para la popularidad de los Windsor. La pareja, tan joven, tan sonriente, ha participado muy activamente en el Jubileo y en los Juegos Olímpicos. Solo falta el bebé para que el derrite sea completo.
APOYO A LA MONARQUÍA. Los republicanos británicos lo tienen mucho más difícil que sus correligionarios extranjeros. El apoyo a la monarquía anda entre el 69% y el 72%, y apenas han variado en las dos últimas décadas. A los ojos de la gran mayoría, la institución funciona, aunque cueste dinero al erario (46,15 millones de euros, equivalente a 0,74 euros por cada contribuyente).
Isabel II representa la tradición y la continuidad, pero ha culminado los fastos de sus 60 años en el trono tirándose en paracaídas en el estadio olímpico. Lo hizo metafóricamente, con humor y por necesidad de un guión. Ahora resulta que la reina es encima guay y supercool.