El sector más derechista y antieuropeísta del Partido Conservador británico está de enhorabuena. El reajuste completado ayer por el primer ministro, David Cameron, satisface plenamente a este grupo, que consideraba excesivamente blando su Gobierno de coalición con los liberaldemócratas. Por el contrario, todos aquellos que sufren los graves efectos de la recesión habrán quedado más que decepcionados. George Osborne, el ministro más impopular del Gabinete y sobre el que se ceba el gran malestar social, mantiene la cartera del Tesoro. Prescindir de esta figura controvertida hubiera significado un reconocimiento de que la política de austeridad máxima impuesta por el Gobierno no funciona. Al igual que Osborne, los demás pesos pesados del Gobierno mantienen sus puestos, y el reajuste afecta a casi todo el resto del Gabinete.
Información publicada en la página 6 de la sección de Opinión de la edición impresa del día 05 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
En ningún caso los cambios anunciados responden a la situación económica. Son cambios estrictamente políticos con los que Cameron, a mitad de mandato, intenta acallar las críticas internas, recuperar el apoyo de su partido y mejorar la imagen cara a su reelección. Los cambios no afectan a la coalición, que se mantiene, pero sí -y mucho- al Partido Liberal Demócrata: pese a estar en el Gobierno, va camino de la irrelevancia, y más considerando que el nuevo Ejecutivo subraya el derechismo y el antieuropeísmo.