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Paula Vip

Paula Vip

Trabajadora sexual

Putas y putadas

Hasta que no se normalice mi trabajo, no seré una ciudadana de pleno derecho y todo el mundo se atreverá a opinar por mí

Miércoles, 30 de marzo del 2016

Tenemos una sociedad en la que todos nos sentimos preparados para opinar sobre todo. Sin embargo, es necesario tener una mínima formación sobre aquellos temas de los que deseamos hablar, sea a favor o en contra. Ciertamente, la prostitución es uno de esos temas que siempre está candente, siempre crea titulares y desencadena gran cantidad de clics, tuits y 'likes' en las redes sociales, tan apreciadas por su rapidez como aventuradas por su falta de veracidad. Un asunto calentito como este da pie a que muchas personas que jamás saldrían a la palestra por mérito propio, lo hagan hablando como supuestas expertas en prostitución.

No obstante, quienes saben realmente sobre este tema, tan manido por seres ajenos, son las trabajadoras sexuales. Las únicas que tienen derecho a expresar una opinión que siente cátedra son las mujeres y hombres, cis (con una identidad conforme al género de su sexo biológico) y transgénero, que todos los días se dejan la piel en un trabajo que los ayuda a salir adelante con el estigma que fabrican los que viven de un sueldo público.

Es hora de hacer saber a la ciudadanía que, lejos de estar fuera de la sociedad y de la ley, las prostitutas exigen y luchan por los mismos derechos que disfrutan quienes, sistemáticamente y por prejuicios morales, se los niegan. Resulta aberrante que, en pleno siglo XXI, cientos de miles de mujeres estén reclamando derechos sociales, laborales y políticos porque los legisladores no son competentes a la hora de elaborar ordenanzas y leyes que estén a la altura de la sociedad actual. Ayer leíamos en estas mismas páginas que la FAVB se proclama a favor de que se multe al cliente de la trabajadora sexual, como si eso no fuera en contra de los intereses de las mujeres que ejercen el trabajo sexual. ¿Acaso multar al cliente de un comercio no atenta claramente contra los derechos del empresario? Pues en este caso, la empresaria es la trabajadora sexual, ya que las prostitutas que ejercen de forma libre y voluntaria, lo hacen en modo mayoritario, de manera autónoma.

DATOS QUE SON AUTÉNTICAS BARBARIDADES

Las declaraciones de la FAVB han sido desafortunadas, máxime cuando a los colectivos proderechos de las trabajadoras sexuales nos consta que en su propio seno hay una gran diversidad de opiniones. Tampoco es nuevo ni excepcional que la FAVB acuda a actos y concentraciones a favor de nuestros derechos. Así pues, entendemos que a alguien, tal vez, se le fue la mano o la lengua.

Porque sí, porque todos se sienten capacitados para opinar sobre prostitución. Se sepa o no de lo que se habla, se dicen barbaridades como que el 99% de mujeres son obligadas al trabajo sexual -nadie sabe de dónde han sacado el porcentaje- o que 500.000 mujeres ejercen la prostitución en España.

Si los periodistas llegaran a preguntar a estos colectivos de dónde sacan los datos que manejan podríamos ver con qué sencillez se derrumba su castillo de mentiras.

Y es que, hasta que no se normalice mi trabajo, no seré una ciudadana de pleno derecho y todo el mundo se atreverá a opinar por mí.

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