Después de la derrota electoral más estrepitosa en los 35 años de democracia, el PSOE inicia hoy en Sevilla su 38º Congreso Federal, del que debe salir algo parecido a una refundación de un partido que en solo un año ha perdido prácticamente todo el poder que ostentaba y que en marzo en Andalucía y el año próximo en Euskadi puede quedarse sin el poco que le resta.
Información publicada en la página 8 de la sección de Opinión de la edición impresa del día 03 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
A la secretaría general aspiran dos candidatos, Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón, que libran ahora la batalla que el aparato del partido impidió en julio pasado cuando la ahora candidata estaba ya dispuesta a enfrentarse a su rival en unas primarias para elegir al contrincante de Mariano Rajoy. Es decir, la confrontación actual no es ninguna novedad y en ella se expresan, más que grandes diferencias ideológicas de fondo, las dos visiones sobre el futuro del partido hegemónico de la izquierda española.
Si no quiere que, pese a la crisis, el PP se eternice en el poder, el PSOE debe afrontar una auténtica renovación, que afecte no solo al programa y a la ideología, sino también a la organización interna, que habría de ser más abierta, menos rígida, con menos poder del aparato y con una relación más transparente con militantes y simpatizantes. Un pilar de esta renovación son las llamadas primarias a la francesa o primarias ciudadanas, que han conseguido, en el laboratorio político que es siempre el país vecino, abrir y revitalizar un partido socialista acusado desde hace años de arcaico por la derecha.
Además del cambio interno, que debe impedir cualquier tentación de retorno al pasado, la nueva etapa del PSOE tiene que dedicarse a reconstruir un discurso de izquierdas en tiempos de crisis para diferenciarse claramente de las soluciones de la derecha y contribuir así a edificar la socialdemocracia del siglo XXI.
Los dos candidatos se atribuyen previamente la victoria, pero lo único cierto es que el resultado será muy igualado, emulando quizá el ajustado triunfo de Rodríguez Zapatero en el año 2000. Es posible que Chacón llegue con una ligera ventaja, pero, como el voto de los 956 delegados es secreto, nadie puede asegurar nada. En todo caso, si la victoria no corresponde a la renovación, se habrá perdido una oportunidad única.