Los Mossos estrenan uniforme: ropa informal y un tanto amplia para ocultar porras y otros elementos de castigo; calzado deportivo apto para correrías tras -o ante- manifestantes sediciosos; gorras, capuchas, pasamontañas o pañuelos al más puro estilo kale borroka; ciertos aires chulescos y, lo más sorpresivo, un llamativo brazalete en la manga que los identifica como policías. El atuendo ha levantado todo tipo de especulaciones.
Información publicada en la página 12 de la sección de Opinión de la edición impresa del día 03 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
La evidente contradicción entre la indumentaria de camuflaje y el elemento distintivo quizá se debe a un recorte presupuestario que ha dejado al cuerpo sin los uniformes habituales o tal vez es un intento de los amables agentes de confraternizar con los ciudadanos. Si fuera así, quizá podían haber puesto su capacidad de mimetismo en otros modelos, dada la evidente confusión que generan. Así, a bote pronto, resulta complicado discernir si los agentes son vándalos dispuestos a celebrar Sant Joan antes de tiempo o los responsables de guardar el orden.
Y si no, que se lo digan a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, que al contemplar la imagen que ayer ilustraba la portada de EL PERIODICO no dudó en calificar a los policías camaleónicos de «provocadores de la algarada». Se supone que su valoración fue producto de la confusión de la imagen y no, como una mente mal pensada podría elucubrar, una muestra de clarividencia.