En este ecosistema de escribas a sueldo y tertulianos a favor del viento que sopla. En este mundo de comida rápida y conversos exprés. En este país, casi monotemático, donde la bandera justifica la cartera, donde los sentimientos y las emociones son el bálsamo empleado por brujos ocultadores de fracasos políticos. En esta sociedad, tan nuestra, donde se castiga la iconoclastia y la disidencia nacional. En esta Catalunya tan enfadada como excitada... En este país hay que agradecer sinceramente la actitud valiente, firme y decidida de los cien primeros firmantes de la 'Crida a la Catalunya federalista i d'esquerres'. Gracias.
Fue Camus quien hablando de los desafíos éticos de la modernidad dijo: "Si los escritores tuvieran el mínimo respeto por su profesión se negarían a publicar en según qué medios. Pero parece ser que conviene gustar, hay doblarse. Cuando un periódico tira miles de ejemplares, lejos de contradecir a su director, se le invita a cenar. Nuestra tarea radica en no caer en esa sucia complicidad. Nuestro honor depende de la energía con la que nos negamos a aceptar el compromiso".
En un magnífico artículo publicado en EL PERIÓDICO firmado por Juli Capella y que lleva por título 'Tengo miedo de opinar', su autor nos decía: "Me presionan hacia una peligrosa antagonía que no es cierta, hacia una división mental imposible".
Cierto. Es por eso y un montón de cosas más que hay que agradecer el gesto de aquellos que en el ejercicio de su libertad de expresión se rebelan contra la inercia y el mimetismo de los camaleónicos. Los peligros de una nueva Inquisición están aquí. La deriva partidista de algunos medios --públicos también-- no es un buen indicador de salud democrática. La huida hacia delante sin rumbo nos lleva al reino de la frustración. Las arengas de Felip Puig a los Mossos d'Esquadra son tan irresponsables como repugnantes las afirmaciones del ministro Wert...
Ha llegado el momento de no dejarnos llevar por oficiantes de un patriotismo semireligioso. Hay que decir basta, vencer los miedos y dejar paso al reino de la razón.