Después de la victoria del socialista François Hollande en las presidenciales francesas, el segundo titular en el fin de semana electoral europeo ha correspondido al avance de los neonazis griegos de Amanecer Dorado. Pero ha habido una inquietante tercera noticia que ha quedado ensombrecida por las cabezas rapadas de los xenófobos de Grecia: el éxito incontestable del antisistema Beppe Grillo, un cómico genovés de 64 años, en las municipales italianas.
Información publicada en la página 72 de la sección de Contraportada de la edición impresa del día 10 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Grillo, con 540.000 seguidores en Twitter y un tremendo dominio de las artes del telepredicador, se ha convertido en el líder de un movimiento político que hoy obtendría, según las encuestas, el 10% de los votos en unas elecciones legislativas, más de lo que en el Parlamento español tiene Izquierda Unida. Estamos, por tanto, ante un fenómeno populista que puede tener mucho recorrido en Italia.
¿Es Grillo un aventurero del estilo de Jesús Gil o de Ruiz-Mateos en España? ¿Es un «payaso» oportunista, como dicen algunos portavoces de los partidos tradicionales? ¿Es un fenómeno pasajero como otros tantos surgidos al calor de la crisis? No lo sabemos. Pero está claro que sus listas han tenido un enorme éxito en las municipales del fin de semana y que su mensaje antieuropeísta y antipolítico ha calado en buena parte de una sociedad harta de la corrupción en la era de Berlusconi.
El modelo español
La otra pregunta es si ese mensaje puede calar en países como España, donde la crisis azota igual o más que en Italia y donde los partidos clásicos (véase la encuesta que el CIS publicó ayer) cosechan bajísimos niveles de confianza.
A diferencia de Italia, el modelo político español, el que conforman PP, PSOE, IU y los partidos nacionalistas clásicos, no se ha hundido. Pero es evidente que las encuestas muestran un cansancio. Estamos en el momento propicio para que salga un telepredicador simpático, «ni de derechas ni de izquierdas», que apueste por salir del euro y cerrar las puertas a los extranjeros.