El Periódico

Canet Rock 2015

EL BORRADOR DE LA NUEVA LEY EDUCATIVA

Josep Bargalló

'Exconseller en cap' de la Generalitat

'De Ponent, ni Wert ni vent'

"Hay que responder con contundencia por la legitimidad que da la mayoría del Parlament, nuestra tradición pedagógica, los resultados cohesionadores de nuestra escuela, y la mayoría social"

Martes, 4 de diciembre del 2012 - 13.30 h

Wert y Rigau se saludan al inicio de la sectorial de Educación, el 29 de octubre.

"Hay gente a quien no le gusta que se hable, se escriba o se piense en catalán. Es la misma gente a la que no le gusta que se hable, se escriba o se piense". Y Ovidi tenía toda la razón.

El último borrador de la LOMCE --la nueva ley educativa que impulsa/impone el ministro Wert-- es una suma de disparates pedagógicos, legislativos e ideológicos, una carga de profundidad contra la educación inclusiva, la igualdad de oportunidades, la escuela pública... Y contra cualquier visión mínimamente plural, abierta, moderna... También contra el catalán en la escuela. No sé si en primer término o como daño colateral, me da igual.

La LOMCE del ministro Wert es la mayor regresión del sistema educativo nunca planteada desde la desaparición formal del franquismo. Es un retorno puro y duro al franquismo. El ideológico, el escolar. El nacional.

En la voluntad claramente expresada de situar el catalán --en Catalunya, en las islas Balears, en el País Valencià y en Aragón, no lo olvidásemos-- en un orden absoluto de inferioridad frente, no solo todas las otras lenguas, sino ante cualquier otra materia, la LOMCE pretende destruir la inmersión lingüística, monopolizar el sistema a partir del castellano --entendido como lengua única y uniformizadora-- y añadir una dualidad claramente decantada a favor de la escuela privada.

Insumisión y contundencia

Cierto es que podemos aducir que incluso la sacrosanta Constitución da argumentos para rebatir la voluntad de Wert, pero ya sabemos que la intención acaparadora de la maquinaria diseñada por el Estado, la FAES y la caverna mediática solo la tiene como arma de represión, no como garante de derechos, ni de aquellos que formalmente reconoce.

Habrá, pues, que responder con contundencia. La contundencia de la legitimidad de la mayoría de nuestro Parlament, de la legitimidad de nuestra tradición pedagógica, de la legitimidad de los resultados cohesionadores de nuestra escuela, de la legitimidad de la mayoría social que se ha expresado de manera clara y que tendrá que volver a expresarse... Una legitimidad que nos deberá llevar a la insumisión institucional, ciudadana y escolar. Cierto, pero por poco tiempo, porque la LOMCE debe ser otro puente abierto, un puente hacia la soberanía y la libertad de nuestro país.

La mejor insumisión es conseguir poder construir un sistema educativo propio, adecuado a nuestra realidad y que responda a nuestras necesidades. Por el bien de la escuela, de la educación de nuestros jóvenes, de la formación de las nuevas generaciones, de la cohesión de una sociedad que pueda avanzar ... Y eso solo se puede hacer --ahora y aquí-- desde la independencia.

La escuela de Wert es aquella escuela de Ribera que cantaba Ovidi Montllor, ¿recordais? Comenzaba así:

"La suma era dos más dos.
El resultado era cuatro.
La pregunta era ¿Quién es?
La respuesta era Dios.
La consigna era Patria.
La respuesta levantar el brazo..."

http://josepbargallo.wordpress.com/

Escribe tu comentario

(máximo 500 caracteres)

Inicia sesión para enviar un comentario