Es una mala noticia para Catalunya que Eurovegas no se instale en el Baix Llobregat. Es una buena noticia para Catalunya que el president Mas haya inventado un plan B en torno al inacabado proyecto de Port Aventura. Barcelona World generará ocupación y consolidará el liderazgo español en la industria turística. La Catalunya políticamente correcta -desde Iniciativa hasta el abad de Montserrat- había condenado a Eurovegas al fuego de la protesta. Ahora deberá analizar con lupa el nuevo invento, en el que habrá tantos casinos como hubiera habido en Viladecans, junto a un parque temático plagado de niños y con un inversor, Bañuelos, con un historial moralmente equiparable al de Adelson sin el agravante de la prostitución de lujo.
Información publicada en la página 80 de la sección de Contraportada de la edición impresa del día 08 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Port Aventura
La jugada ha sido perfecta en su génesis y en su presentación. Discreción en la gestación y puesta en escena de lujo en el Palau de la Generalitat con todo el prestigio de La Caixa en la foto de arranque. Con todo, y sin que el recuerdo sea un deseo de presagio, hay que recordar los riesgos de un plan B. A Mas puede acabar pasándole como a Pujol, que buscó a Anheuser-Busch para ofrecerle los terrenos que Disney no quiso en Salou. Así nació la actual Port Aventura, que pasó por las manos de De la Rosa antes de llegar a las plácidas aguas de La Caixa. Durante esos años, Pujol tuvo que capear con las continuas exigencias de la cervecera americana, que pidió más y más hasta marcharse. Esperemos que no sea el caso de Bañuelos.
Sea como fuere, Barcelona World es el primer síntoma de vitalidad económica en los últimos cinco años. Un proyecto que, además, compite en la yugular del Eurovegas que se instalará en Madrid y que parte con la ventaja de tener una parte sustancial del trabajo administrativo hecho, aunque posiblemente cuente con mayores incertidumbres en cuanto al conocimiento del negocio y a la financiación. Lo mejor que le puede pasar a Barcelona World es que en unos meses nos olvidemos de que era el plan B.