Ramon Tremosa
Eurodiputado de CiU
Visto desde Bruselas sorprende la falta de reflexión en nuestro alrededor de la dimensión de los países europeos como una de las variables clave que explica la salida de la crisis, tal como David Gardner escribía en el 'Financial Times' el pasado 16 de mayo. En "Spain: devolution can be a part of the solution" se avala la extensión del concierto económico vasco en Catalunya por razones de eficiencia económica y de mejor gestión tributaria.
En Europa los países que han protagonizado la rápida recuperación económica desde finales del 2009 a mediados del 2011, de la mano de una brillante recuperación de las exportaciones industriales, han sido los países pequeños centroeuropeos, nórdicos y bálticos. Los países del sur de dimensión media y grande (los conocidos como PIIGS, Francia y Reino Unido), en cambio, son los que presentan menor recuperación y mayor recaída o directamente llevan cinco años en caída libre.
Se dice también en Europa que Alemania es un país que va bien gracias a que funciona como 17 Dinamarcas independientes. Sus 17 'länder' o estados federales disponen de una agencia tributaria que recauda todos los grandes impuestos y, con el dinero en el bolsillo, negocian la solidaridad entre regiones y las transferencias al Gobierno de Berlín. No parece que se rompa ninguna unidad de mercado por este hecho realmente federal: federalismo real según la definición académica es que las regiones recauden los grandes impuestos, no solo que gasten como aquí.
Del mismo modo, los 17 'länder' alemanes son soberanos en la gestión de sus infraestructuras, pudiendo decidir sobre la construcción de aeropuertos o la concesión de los 'slots' a las compañías aéreas en función de los intereses económicos específicos (financieros, exportadores, turísticos...) de cada estado o 'land'. Yo he oído explicar al presidente de Deutsche Bahn, la mayor compañía de trenes alemanes, que cada año tiene que renegociar 17 contratos regionales de gestión, compitiendo con los 300 operadores ferroviarios que hay en Alemania.
En la Europa que en el 2009 salió de la crisis la gestión de proximidad de los aeropuertos (ya sea pública como Múnich o público-privada como Fráncfort) hace que estos sean infraestructuras rentables, como los puertos y los trenes. En la Europa que se arrastra por la crisis, en cambio, la gestión centralizada y por tanto ineficiente de las mismas es una fuente constante de déficit público, que erosionando la competitividad y destruyendo la base económica sobre la que descansa el Estado del bienestar.
En la Europa que en el 2009 salió de la crisis las administraciones tributarias operan sobre territorios pequeños, consiguiendo elevados grados de eficiencia y equidad tributarias y bolsas pequeñas de fraude fiscal. En la Europa que se arrastra en la crisis, en cambio, las agencias tributarias son grandes y por ello incapaces de hacer frente a grandes bolsas de fraude fiscal. Y a menudo esas discriminan a los territorios más productivos con inspecciones fiscales asimétricas y abusivas, sobre las que no hay transparencia para evaluar hasta qué punto castigan el dinamismo empresarial de un territorio frente a algunos intereses creados en las capitales.
"Economic integration and political disintegration" es un artículo de referencia que publicaron el 2000 en la 'American Economic Review' los profesores del MIT Alessina y Spolaore, que en el 2003 ampliaron en su ya clásico libro 'The Size of Nations'. Cuanto más abierto e integrado es el mundo, aumentan los incentivos para que países pequeños opten por crear un Estado propio eficiente, más homogéneo y gobernable con respecto a la gestión exitosa de las preferencias de sus habitantes (amplios consensos más fáciles de alcanzar, mayor flexibilidad de los mercados de productos y factores...). De todo ello no es ajena Catalunya en esta hora decisiva de revisión del centralismo madrileño nuevamente fracasado: de hecho, todo lo que va bien hoy en Catalunya está vinculado a la Europa de los pequeños estados eficientes, mientras que lo que no va bien está aún ligado por centralismos seculares decadentes.
@RamonTremosa