El Periódico

Gente corriente

GEMMA TRAMULLAS

«Mi padre me habló toda la vida en esperanto»

'Denaska esperantisto'. Barcelonés y esperantista de nacimiento, es una prueba de que la lengua pervive.

Miércoles, 14 de diciembre del 2011

Kolik jazyku znás, tolikrát jsi clovekem (vives una nueva vida por cada lengua que hablas; si solo hablas una lengua, solo vives una vida). En vísperas del Día del Esperanto, que se celebra mañana, este proverbio checo viene como anillo al dedo para describir la experiencia de un hombre que fue criado en una lengua diseñada para contener todas las visiones del mundo.

-Bonan tagon (buenas tardes).

-Bonan tagon.

-Kiel vi fartas? (¿cómo está?)

-Tre bone, dankon. Kaj vi? (Muy bien, gracias. ¿Y usted?)

-Hasta aquí llego, pero usted aprendió esperanto desde niño.

-Mi padre me habló toda la vida en esperanto, es mi lengua paterna, mi lengua familiar. En las pocas ocasiones en que hablé con él en catalán o en castellano, ¡buf!, me sentía muy incómodo.

-¿Es que el catalán no le parecía una lengua suficientemente minoritaria a su padre?

-(ríe) Mi padre era un esperantista totalmente convencido. Aprendió la lengua en los años 50 en un local de la calle de Terol de Gràcia que se llamaba Cooperativa de Teixidors a Mà. En aquella época se tenía la idea de que, en Suiza, todos los niños sabían francés, alemán e italiano (cosa que es falsa, por cierto), «si esos niños pueden hablar tres idiomas, ¿por qué mi hijo no va aprender esperanto?», pensó mi padre.

-Y con su madre, ¿cómo hablaba?

-En castellano. El catalán lo aprendí en la escuela.

-Nunca hubiera dicho que se pudiera criar a un niño en esperanto.

-¿Por qué no? Es una lengua a todos los efectos. El doctor Zamenhof publicó la primera gramática del esperanto en 1887. Era un idealista y tenía la intención de crear una lengua que no fuera de nadie y que fuera de todos, una lengua común que contribuyera al entendimiento. Ideó un idioma basado en la regularidad: el esperanto es como un Lego, con pocas piezas puedes expresarlo todo.

-¿Todo, todo? ¿También permite insultar?

-Claro, se puede hacer absolutamente todo en esperanto.

-A ver.

-Aculo (léase: achulo), por ejemplo. Significa individuo asqueroso.

-Lo anoto. ¿Le está agradecido a su padre por criarle en esta lengua?

-Es el gran regalo que me hizo en la vida.

-Igual que le transmitió una lengua, también le transmitió una visión del mundo.

-El gran valor del esperanto es que es una lengua internacional que permite a los hablantes de lenguas distintas, sean grandes o pequeñas, relacionarse en pie de igualdad. Ahora hay una lengua, el inglés, que pretende imponerse y, con ella, una cultura y una visión del mundo. El esperanto plantea que hay muchas visiones del mundo, tantas como lenguas que hay que conservar. En la España de los años 70, cuando ir a Andorra era el súmmum, yo ya conocía a esperantistas japoneses y de la Europa del este que venían de visita a Barcelona. Esta riqueza de culturas era lo más normal del mundo para mí.

-Cuando mandaba un currículo, ¿incluía el esperanto en el apartado de idiomas?

-Soy funcionario y hace mucho tiempo que no mando currículos, pero no, al principio no lo ponía.

-¿Por qué?

-Nunca sabes quién lo va leer y hay muchos prejuicios.

-¿Temía que le tomaran por un excéntrico?

-Sí, pensaba que podían tomarme por un bicho raro, un visionario.

-¿Se ha sentido extranjero en su propia tierra?

-A veces me he sentido como un bicho raro, sí. Pero con internet el movimiento esperantista ha resurgido con fuerza. En Barcelona tenemos la Associació Catalana d'Esperanto y un grupo de conversación que se reúne los martes en el bar La Terreta de Gràcia.

-Usted tiene una hija. ¿Le habla en esperanto?

-Lo intento, pero ella me contesta en catalán. Es una espina que tengo clavada, pero siempre podrá recuperar la lengua de mayor. Yo soy un denaska esperantisto, un esperantista de nacimiento, pero para la mayoría de la gente el esperanto no es una lengua materna, sino una lengua común que han aprendido de mayores.

-Dankon. Gis revido (hasta la vista).

-Gis revido.

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